IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Negándonos al mar,
fluyen mis pesares,
como luna en cielo acuoso,
como sol en paisaje destruido,
amanece aún sin fuerzas,
el tiempo obedece
a esta melancolía
que nos invade todo cuerpo,
se replican los horrores,
en las pobres palmas
de nuestras madres desertoras,
primordiales artífices,
de esta injusticia parida,
gritan los segundos,
y las eternidades los aplastan,
su sangre nos infecta los sentidos,
aprendemos a ver sin observar,
a escuchar sin oír,
a morir sin nunca haber huido,
admiramos como todo tiende al derrumbe,
y nos derrumbamos,
sin quererlo obedecer.
fluyen mis pesares,
como luna en cielo acuoso,
como sol en paisaje destruido,
amanece aún sin fuerzas,
el tiempo obedece
a esta melancolía
que nos invade todo cuerpo,
se replican los horrores,
en las pobres palmas
de nuestras madres desertoras,
primordiales artífices,
de esta injusticia parida,
gritan los segundos,
y las eternidades los aplastan,
su sangre nos infecta los sentidos,
aprendemos a ver sin observar,
a escuchar sin oír,
a morir sin nunca haber huido,
admiramos como todo tiende al derrumbe,
y nos derrumbamos,
sin quererlo obedecer.