IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Tumultos álmicos,
en el ojo del huracán
todo danza hacia el centro,
todo fluye entre la destrucción,
portales de luz,
sus canales conectan la carne de dios
con el habla mortal,
entre lenguas prohibidas,
cada orador estimula sus límites,
para nunca más ceder al olvido,
los sentidos se eclipsan
con los latidos del cielo,
que es suelo,
como lluvia y mar,
aún el tiempo nos acorrala,
entre futuros de pasados no lineales,
porque la vida se vuelve a sentir,
a cambiar,
entre memorias de nuevas experiencias,
entre aquellos tiempos,
la penumbra se mutila,
para alumbrar con sus vacíos
los espacios que se llenarán con su tinta,
la apatía nos grita para que la escuchemos,
lo que se entrevera y lo que se deja ver,
admiramos el tesón de cada día,
de aquel sol que no se rebela,
porque su órbita así lo desea,
admiramos tanta gravedad,
y estamos muertos,
admiramos
el derrumbe indetenible del tiempo.
en el ojo del huracán
todo danza hacia el centro,
todo fluye entre la destrucción,
portales de luz,
sus canales conectan la carne de dios
con el habla mortal,
entre lenguas prohibidas,
cada orador estimula sus límites,
para nunca más ceder al olvido,
los sentidos se eclipsan
con los latidos del cielo,
que es suelo,
como lluvia y mar,
aún el tiempo nos acorrala,
entre futuros de pasados no lineales,
porque la vida se vuelve a sentir,
a cambiar,
entre memorias de nuevas experiencias,
entre aquellos tiempos,
la penumbra se mutila,
para alumbrar con sus vacíos
los espacios que se llenarán con su tinta,
la apatía nos grita para que la escuchemos,
lo que se entrevera y lo que se deja ver,
admiramos el tesón de cada día,
de aquel sol que no se rebela,
porque su órbita así lo desea,
admiramos tanta gravedad,
y estamos muertos,
admiramos
el derrumbe indetenible del tiempo.