Verdesereno
Poeta recién llegado
Por los ciclos de la vida
se me brindo una manzana.
Las corrientes imprevistas
suelen procrear un temblor.
Quien resiste la evolución
que nace desde un beso?
Acuarelas que nos cambian
con derecho de admisión.
A la inercia se la ignora
por vestir de obviedad.
A esta altura, cede el vértigo
a costa de invernación.
Me conmovía el aire
como un mensajero eterno.
Desde el portal del destino
se actualiza la ilusión.
El concierto de amor puro
no tropieza con edades.
Las abisales del sentimiento
dona su pronunciación.
Las versiones se confunden
entre planteamientos y encrucijada.
Lo cierto de un aroma se escribe
en cada oportuna floración.
Porque los carpelos saben
como el estambre suspira.
En la Vía de los amores estelares
una leyenda da que hablar.
Cada ápice de pulso
no resigno mis texturas.
Aunque acepto lo imprevisto
no me he sabido acomodar.
A las seis menos tanto
ese día de la vida.
Ya cerrado el provecho
en el transe universal
una actividad indivisible
procreara un ileso orógeno.
Los colores interiores
decorarán por casual.
La sorpresa no razona
y el hoy es la premisa.
Los torrentes de las nubes
son testigos por indagar.
Si un motivo mueve el mundo
y la distancia es celestina.
Un concilio de los Dioses
puede que me ha de aclarar.
se me brindo una manzana.
Las corrientes imprevistas
suelen procrear un temblor.
Quien resiste la evolución
que nace desde un beso?
Acuarelas que nos cambian
con derecho de admisión.
A la inercia se la ignora
por vestir de obviedad.
A esta altura, cede el vértigo
a costa de invernación.
Me conmovía el aire
como un mensajero eterno.
Desde el portal del destino
se actualiza la ilusión.
El concierto de amor puro
no tropieza con edades.
Las abisales del sentimiento
dona su pronunciación.
Las versiones se confunden
entre planteamientos y encrucijada.
Lo cierto de un aroma se escribe
en cada oportuna floración.
Porque los carpelos saben
como el estambre suspira.
En la Vía de los amores estelares
una leyenda da que hablar.
Cada ápice de pulso
no resigno mis texturas.
Aunque acepto lo imprevisto
no me he sabido acomodar.
A las seis menos tanto
ese día de la vida.
Ya cerrado el provecho
en el transe universal
una actividad indivisible
procreara un ileso orógeno.
Los colores interiores
decorarán por casual.
La sorpresa no razona
y el hoy es la premisa.
Los torrentes de las nubes
son testigos por indagar.
Si un motivo mueve el mundo
y la distancia es celestina.
Un concilio de los Dioses
puede que me ha de aclarar.