poetaindagador
Poeta recién llegado
Los estallidos de una guerra a lo lejos
suenan en mi cabeza.
Me aturden como ese sonido agudo
constante que perfora los tímpanos.
Destruyen existencias; objetos inanimados
que nadie escucha al desaparecer.
Están callados por los americanos.
Aunque su eco llega por el viento del este
y los oídos se levantan a gritar despavoridos,
los seres perdidos en la nube de polvo,
que se eleva a lo lejos debido a descargas metales,
son diluídos en un silbido triste y perforante.
Aturde la oreja que se queja por lo perdido,
y explotan los campos de guerra
quebrando así la única tierra
en la niebla, maldita mierda
de la vanidad del hombre seudoestoico.
Impresión hipócrita de la autoridad...
suenan en mi cabeza.
Me aturden como ese sonido agudo
constante que perfora los tímpanos.
Destruyen existencias; objetos inanimados
que nadie escucha al desaparecer.
Están callados por los americanos.
Aunque su eco llega por el viento del este
y los oídos se levantan a gritar despavoridos,
los seres perdidos en la nube de polvo,
que se eleva a lo lejos debido a descargas metales,
son diluídos en un silbido triste y perforante.
Aturde la oreja que se queja por lo perdido,
y explotan los campos de guerra
quebrando así la única tierra
en la niebla, maldita mierda
de la vanidad del hombre seudoestoico.
Impresión hipócrita de la autoridad...