ludmila
Poeta veterano en el portal
Van a estallar los crepúsculos de tanta insolencia
van a callar los gritos de la ausencia
en un mar de miradas que hipnotizan.
La belleza de tus versos
son clepsidras
de un tiempo que bastaba con sentirlo,
libarlo en el centro del enigma
que cauteriza los rincones de los verbos.
Más que en el poema
pienso en el derrumbe del concierto
que drenó todas las beatitudes.
Ya no queda ni el asombro
de tanta impotencia,
del espanto…
Te llevaste hasta la estrecha sensatez
de la ternura,
un xerófilo desierto
ambulante de la vida
con tantas permanencias detenidas…
Compañero de los versos desahuciados
te nombro en mi letargo,
te siento ajeno en mi nostalgia
y tan cercano a mi amargura…
van a callar los gritos de la ausencia
en un mar de miradas que hipnotizan.
La belleza de tus versos
son clepsidras
de un tiempo que bastaba con sentirlo,
libarlo en el centro del enigma
que cauteriza los rincones de los verbos.
Más que en el poema
pienso en el derrumbe del concierto
que drenó todas las beatitudes.
Ya no queda ni el asombro
de tanta impotencia,
del espanto…
Te llevaste hasta la estrecha sensatez
de la ternura,
un xerófilo desierto
ambulante de la vida
con tantas permanencias detenidas…
Compañero de los versos desahuciados
te nombro en mi letargo,
te siento ajeno en mi nostalgia
y tan cercano a mi amargura…
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