Phoenix62
Poeta recién llegado
IMPIEDAD 12/01/2015
(Los ecos de mi voz)
(Poesía gótica)
La obviedad de tu ser lo confirmó; todo se ha roto;
piélagos de un mar azul; ¡Bendita sea!
Bebo del cáliz de tu hiel que con placer agoto:
y en este descanso vil: ya nada quiero.
Te amé, pero ya no; al menos pienso;
¡incandescencia lúgubre de fuego!
que tantos tragos de amargura repletos
bebí de olvido, y el corazón descanse.
Lo has mancillado todo sin piedad; mi alma
pisoteaste una y otra vez maltratada…
pero nunca mis labios sellaran murmullo
para acusarte de nada.
De vengadoras faltas terribles y aterradoras
llenaste orgullos ¿lo niegas?
hiciste tuyo el placer que irresistible
cayó ante mi tus fuerzas más oscuras.
Gracias al Dios que fue: ¡Bendita sea!
Ya todo acabó: al fin respiro,
¡Diosa de las cavernas! Ya estas sola…
ni luz, ni amor, al olvidarte siento.
Herido estoy ¡si! partido estoy…
Pero ¡inmensa libertad suspiro!
Crecí en tu mundo que ahora se evapora,
y en inmensa soledad ahora me miro.
¡Bendita sea tu dicha! Y si algún día
sientes esta despedida que te digo eterna,
sabrás le sobra sitio a este alma mía
para el perdón y mi sonrisa tierna.
Tomás
D/R
PD: Inspirado en un poema de Edgar Allan Poe.
(Los ecos de mi voz)
(Poesía gótica)
La obviedad de tu ser lo confirmó; todo se ha roto;
piélagos de un mar azul; ¡Bendita sea!
Bebo del cáliz de tu hiel que con placer agoto:
y en este descanso vil: ya nada quiero.
Te amé, pero ya no; al menos pienso;
¡incandescencia lúgubre de fuego!
que tantos tragos de amargura repletos
bebí de olvido, y el corazón descanse.
Lo has mancillado todo sin piedad; mi alma
pisoteaste una y otra vez maltratada…
pero nunca mis labios sellaran murmullo
para acusarte de nada.
De vengadoras faltas terribles y aterradoras
llenaste orgullos ¿lo niegas?
hiciste tuyo el placer que irresistible
cayó ante mi tus fuerzas más oscuras.
Gracias al Dios que fue: ¡Bendita sea!
Ya todo acabó: al fin respiro,
¡Diosa de las cavernas! Ya estas sola…
ni luz, ni amor, al olvidarte siento.
Herido estoy ¡si! partido estoy…
Pero ¡inmensa libertad suspiro!
Crecí en tu mundo que ahora se evapora,
y en inmensa soledad ahora me miro.
¡Bendita sea tu dicha! Y si algún día
sientes esta despedida que te digo eterna,
sabrás le sobra sitio a este alma mía
para el perdón y mi sonrisa tierna.
Tomás
D/R
PD: Inspirado en un poema de Edgar Allan Poe.