Nuestro planeta, en otros planos por supuesto, recibe el nombre de Mundo de la Ilusión, el mundo en el cual nuestros sentidos nos engañan; el mundo en el cual las cosas son diferentes de lo que nos parecen. Los individuos "del otro lado" piensan que los que viven sobre la Tierra son unos seres llenos de temor de ir al infierno. Pues bien: la Tierra es uno de los infiernos; el infierno de la experiencia física y el infierno de las ilusiones.
Miramos este mundo que llamamos Tierra y lo creemos la cosa más maravillosa que se pueda ver. Creemos que el Universo entero y todos los Universos del más allá están fabricados especial y exclusivamente para esta Tierra; creemos ser las únicas criaturas vivientes del espacio; pensamos que los millones, billones, trillones y más trillones de otros mundos están vacíos, exactamente como un espectáculo para la Humanidad.
Nos imaginamos ser unas criaturas semejantes a los dioses y que jamás se ha visto ni se verá nada semejante.
Esto es ilusorio. La Tierra es uno de los más pequeños montones de basura en el firmamento. Pensamos, mientras estamos sobre esta Tierra, que somos grandes y poderosos; pensamos que con nuestras riquezas podemos comprar el reino de los cielos. Pero no podemos hacer negocios en el más allá. No podemos poner precios para nuestra salvación. Hemos de despojarnos de la ilusión y llegar al verdadero significado de las cosas. Tenemos que despojarnos del egoísmo ; tenemos que abandonar nuestra dureza y desconsideración hacia nuestros semejantes. Hasta que no podamos librarnos de nosotros mismos, no podemos recibir de los demás. Es una ilusión creer que podemos.
Miramos este mundo que llamamos Tierra y lo creemos la cosa más maravillosa que se pueda ver. Creemos que el Universo entero y todos los Universos del más allá están fabricados especial y exclusivamente para esta Tierra; creemos ser las únicas criaturas vivientes del espacio; pensamos que los millones, billones, trillones y más trillones de otros mundos están vacíos, exactamente como un espectáculo para la Humanidad.
Nos imaginamos ser unas criaturas semejantes a los dioses y que jamás se ha visto ni se verá nada semejante.
Esto es ilusorio. La Tierra es uno de los más pequeños montones de basura en el firmamento. Pensamos, mientras estamos sobre esta Tierra, que somos grandes y poderosos; pensamos que con nuestras riquezas podemos comprar el reino de los cielos. Pero no podemos hacer negocios en el más allá. No podemos poner precios para nuestra salvación. Hemos de despojarnos de la ilusión y llegar al verdadero significado de las cosas. Tenemos que despojarnos del egoísmo ; tenemos que abandonar nuestra dureza y desconsideración hacia nuestros semejantes. Hasta que no podamos librarnos de nosotros mismos, no podemos recibir de los demás. Es una ilusión creer que podemos.