arenisca
Poeta fiel al portal
Siento nuevamente que el mundo me agrede. No sé si es ya el exceso de lucidez frente a la ignorancia palmaria de diversas situaciones, lo cual me produce un incesante malestar que no sé cómo amortiguar.
Es el malestar que surge cuando el autómata cree que ejerce bien su trabajo ejecutando una labor de celo excesivo, tan solo por saberse prisionero de una rutina. Hay ahí un sesgo perentorio de rechazo que me resulta sorprendente y, a su vez, no; me produce náuseas sentir que esto es la ciudad maldita, donde a adultos se les riñe como a niños sin ningún sentido más que el de creerse con poder por llevar un uniforme.
Es la náusea de saber leer la línea cacique de esta ciudad anclada en el tiempo.
Es el malestar que surge cuando el autómata cree que ejerce bien su trabajo ejecutando una labor de celo excesivo, tan solo por saberse prisionero de una rutina. Hay ahí un sesgo perentorio de rechazo que me resulta sorprendente y, a su vez, no; me produce náuseas sentir que esto es la ciudad maldita, donde a adultos se les riñe como a niños sin ningún sentido más que el de creerse con poder por llevar un uniforme.
Es la náusea de saber leer la línea cacique de esta ciudad anclada en el tiempo.