Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada uno en las esquinas de su noche,
dejando pasar un tiempo, mientras llega
a ese lugar de cobijo y sustento,
mirando en las pantallas un futuro
con demasiados falsos dioses que confundan
la cercanía de los contactos casi líquidos
perdidos entre dedos, sin pieles,
con sólo números y letras,
un correo electrónico adictivo y desalmado.
La no presencia de los cuartos de baño
donde desnudarse y acariciar una carne
sin complejos, oraciones y quejas
nos vuelve planos,
proclives a besar la foto insinuante
de los ídolos que vuelven
al barro del cual proceden.
dejando pasar un tiempo, mientras llega
a ese lugar de cobijo y sustento,
mirando en las pantallas un futuro
con demasiados falsos dioses que confundan
la cercanía de los contactos casi líquidos
perdidos entre dedos, sin pieles,
con sólo números y letras,
un correo electrónico adictivo y desalmado.
La no presencia de los cuartos de baño
donde desnudarse y acariciar una carne
sin complejos, oraciones y quejas
nos vuelve planos,
proclives a besar la foto insinuante
de los ídolos que vuelven
al barro del cual proceden.