El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo un lugar especial,
el mejor de los mejores,
allí me lo paso pipa,
se me olvidan los relojes.
Juega conmigo a bañarse,
hacemos tirabuzones,
y montamos en canoa
mientras le digo: ¡Va, corre!
Tiramos piedritas planas,
¡cómo saltan de rebote!,
unas veces gana él,
otras yo le gano el doble.
Es igual que una serpiente,
bailarina y de colores,
pero de esas que son buenas
y dejan que se las toque.
Sus cascabeles agita,
¡qué bonito que se oye!,
canta habaneras y nanas
según si es día o si es noche.
Miramos sus pececillos,
¡tiene un montón! Once...doce...
contamos así un buen rato
hasta cien, que es nuestro tope.
Y sus ranas, ¡qué graciosas!,
cómo saltan y se esconden.
Y cuando llega la tarde
me cuenta del horizonte,
recorremos sus caminos
en silencio, o con voz pobre,
y me enseña un cielo rojo
como una pradera enorme.
- ¡Yo soy río y río, río!
¡Ríe, ríe, a borbotones!
Y me hace sentir lo más,
¡ ser el dueño de mi nombre!
Por eso me llamo Ibai*
y le rindo mis honores.
-Eva-
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