angel del olvido
Poeta asiduo al portal
Amígdalas truculentas mujer, nos siguen, se detienen, vienen en desfiles nada amistosos, como de Egipto para el rey alcohol y la autopista lo ves, el recorrer y el miedo que no apacigua al bajar montañas sureñas y bebidas sin tópicos alarmantes, la vodka y no el, se deberá correr o gritar, lo se, no creo conveniente nada, cariño, levantarse entonces, cama, pies, suelo, cocina, agua, beber, garganta es, tenemos reseco hasta los sexos, de que, de esperar o de amanecer borrachos con arenas de tapiz y las conchas que, no te pregunto, me alarmo entonces, tomo el vuelo o lo dejo para después, y la ferro, los trenes sin puerto, es verdad que nada tiene sentido y el olvido, no es pregunta, nada se pregunta, no pregunto, mujer, quédate quieta voy por vino y a no dormir, que, televisión, periódicos, recetas de chef, oh no, no, no, no, no hace falta para la depresión un coctel o alguna pieza Camus, no lo creo en verdad, todo se ha ido desde hace ya mucho tiempo, tan lento que ya están muy lejos de nosotros todas esas tinteras imágenes de quinta cantina, madrugada si, que venga, a fumar voy, quédate llorando, en suma grita mi nombre por el altavoz, despierta la ciudad y quita la falda de tu piel, promiscuo lo debí suponer que mi vista de neblina era noche, ya no regreso, ya no te busco, en vez de vino, traigo un revolver y el instructivo, cierro la puerta, me da miedo, el cismo que de la bala viene, olvido o vida nueva, no lo se.