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Humano en defensa propia ante los dioses

Fingal

Poeta adicto al portal




Aquí
en la cima más honda de mi desvelo,
desnudo acantilado
donde abismos, mares y cielos
se disputan mi paso en falso.


Los dioses hambrientos
reclaman la carne de mis rodillas
sobre los puñales de sacrificio
donde se mezclan tu sangre y la mía.


Una tormenta de treinta mentiras desaforadas
de plata fundida en las venas
me tortura la confesión de tu condena
y yo
con la insignificancia
de la media verdad que rescaté de tus lágrimas
apretada en los puños
me abrazo al desafío que empala mis libertades
entre tu horizonte
y la promesa besada en tu lápida.


En algún lugar de esta tormenta
estás tú
ajena e indefensa;
en algún lugar estoy yo
y tanto poder invoqué para aniquilarnos
que sangra el tiempo tu memoria a cada paso;
sangra sobre el cáliz que oficia
mi ceremonia de estigmas
que salvaguarda tu camino franco.


Siempre serás bienvenida
pues llevas la marca de los dioses
y hasta que robemos sus secretos
su poder prevalece y somete.


Pero celosos de al menos
una miseria digna y sincera
cerramos filas los humanos
en torno a esta hoguera fraterna de impotencias
donde elegimos
acariciar nuestras debilidades y miedos
y cuidar a los heridos.


Juro
sobre la baldía ruina del futuro que nos arrebaté
que no serás pasto de sacrificio.


Siempre serás bienvenida,
humana misteriosa,
humana libre de los dioses,
tú,
el juicio de la sangre del mundo en tu mirada redentora,
el temblor de tus intenciones,
tu halo de esperanza
real o imaginada,
el abrazo que anhelas y concedes,
tu voz que pregunta mil veces
por cada vez que comprende.


En la marea que se retira
de mi tierra maldita
dejo tu cuerpo embalsamado en cruces
junto a ti,
junto al perdón que sé que merezco
pero ya no espero.



Álvaro del Prado
Galapagar (Madrid), 31 de octubre de 2015



Gracias a Zazu y David por descubrirme esta música. No pretendo faltar al respeto a la intención original, pero las coincidencias me han resultado irresistibles.
 


Aquí
en la cima más honda de mi desvelo,
desnudo acantilado
donde abismos, mares y cielos
se disputan mi paso en falso.


Los dioses hambrientos
reclaman la carne de mis rodillas
sobre los puñales de sacrificio
donde se mezclan tu sangre y la mía.


Una tormenta de treinta mentiras desaforadas
de plata fundida en las venas
me tortura la confesión de tu condena
y yo
con la insignificancia
de la media verdad que rescaté de tus lágrimas
apretada en los puños
me abrazo al desafío que empala mis libertades
entre tu horizonte
y la promesa besada en tu lápida.


En algún lugar de esta tormenta
estás tú
ajena e indefensa;
en algún lugar estoy yo
y tanto poder invoqué para aniquilarnos
que sangra el tiempo tu memoria a cada paso;
sangra sobre el cáliz que oficia
mi ceremonia de estigmas
que salvaguarda tu camino franco.


Siempre serás bienvenida
pues llevas la marca de los dioses
y hasta que robemos sus secretos
su poder prevalece y somete.


Pero celosos de al menos
una miseria digna y sincera
cerramos filas los humanos
en torno a esta hoguera fraterna de impotencias
donde elegimos
acariciar nuestras debilidades y miedos
y cuidar a los heridos.


Juro
sobre la baldía ruina del futuro que nos arrebaté
que no serás pasto de sacrificio.


Siempre serás bienvenida,
humana misteriosa,
humana libre de los dioses,
tú,
el juicio de la sangre del mundo en tu mirada redentora,
el temblor de tus intenciones,
tu halo de esperanza
real o imaginada,
el abrazo que anhelas y concedes,
tu voz que pregunta mil veces
por cada vez que comprende.


En la marea que se retira
de mi tierra maldita
dejo tu cuerpo embalsamado en cruces
junto a ti,
junto al perdón que sé que merezco
pero ya no espero.



Álvaro del Prado
Galapagar (Madrid), 31 de octubre de 2015



Gracias a Zazu y David por descubrirme esta música. No pretendo faltar al respeto a la intención original, pero las coincidencias me han resultado irresistibles.

Gran poema Álvaro, tu estilo artístico retórico, muestra un don nato. Un saludo mi amigo
 
Última edición:
Preciosa poesía nos regalas amigo.

Hay metáforas que no alcanzo a comprender pero una esencia tuya perfuma el poema conduciendome hacía senderos de amor que proponen tu condición y me hacen intuir ciertos retazos.

Se que nunca llegaremos quizá a lo sumo más allá de una franca mirada y esa coincidencia en las ideas que descubren los anhelos de tus peticiones, para mi utopicamente necesarias, o mejor realmente deseadas.

Y al final esa condena que te impones en introspección de un repaso, como de pecador confeso en un algo personal que de nuevo vuelvo a intuir pero no entiendo cuando pareces haber encontrado un camino hacia un sentido humano de la vida desde tu individualidad.

Me ha gustado mucho Álvaro, he hecho varias lecturas y siempre me identifico con alguna expresión, un pensamiento. Un poema magnífico, cadencia, musicalidad, contenido íntimo y a la vez universal, respuestas con preguntas personales...

Todo un placer sumergirme en tus versos, gracias por ello.

Un abrazo.

Jon
 
Un gran tema, y una leyenda que raya de lo incierto a la vivencia.

Gracias, dragón, yo intenté escribirlo como vivencias exageradas al un nivel casi épico.

Gran poema Álvaro, tu estilo artístico retórico, muestra un don nato.

Ramón, tus comentarios siempre me resultan estinulantes haces que mi proyecto de aprender en serio, seguir algún curso o algo, vaya acercándose más a la realidad. Si es cierto eso del don, (no creo que pase en el mejor de los casos de una cierta habilidad), espero saber utilizarlo mejor esta vez que en el pasado.
 
Preciosa poesía nos regalas amigo.

Hay metáforas que no alcanzo a comprender pero una esencia tuya perfuma el poema conduciendome hacía senderos de amor que proponen tu condición y me hacen intuir ciertos retazos.

Se que nunca llegaremos quizá a lo sumo más allá de una franca mirada y esa coincidencia en las ideas que descubren los anhelos de tus peticiones, para mi utopicamente necesarias, o mejor realmente deseadas.

Y al final esa condena que te impones en introspección de un repaso, como de pecador confeso en un algo personal que de nuevo vuelvo a intuir pero no entiendo cuando pareces haber encontrado un camino hacia un sentido humano de la vida desde tu individualidad.

Me ha gustado mucho Álvaro, he hecho varias lecturas y siempre me identifico con alguna expresión, un pensamiento. Un poema magnífico, cadencia, musicalidad, contenido íntimo y a la vez universal, respuestas con preguntas personales...

Todo un placer sumergirme en tus versos, gracias por ello.

Un abrazo.

Jon

Vaya, Jon, tus comentarios sí que invitan al diálogo y estimulan la interacción. La verdad es que a mí, a poco que me tiren de la lengua, sí que me gusta dar explicaciones de lo que escribo.

La confesión que captas se refiere a un hecho muy concreto de mi pasado. Lleva rondándome desde hace tiempo la idea de escribir algo que podría titularse "la disculpa que nunca debiste merecer". Desde luego, en el poema está exagerado al límite. El hecho en sí, sin extenderme en deatalles, fue básicamente que, en mi antiguo planteamiento de guiarme por el sentimiento, acabé haciendo daño a quien quizá ha sido la persona más cercana a ser mi gran historia de amor. De esto me he dado cuenta con las perspectiva de los años. Entonces solo tenía mi gran sentimiento egocéntrico por ella y mi último acto desesperado cuando me dijo que estaba con otro fue mostrar el sentimiento, literalmente, hasta el último de los versos, sin pararme a pensar que no eran justos. Hay más referencias en mis escritos a este hecho.

En "Autosugestión de suicidio":

Conquisté tus lágrimas,
cofre de miserias ilícitas
que al avaro condena;
y cuánto pesa.
Conquisté tus lágrimas.
¿Qué son mis manos
sino cadalsos agarrotados?

En "En el altar del amor":

Estas son las calaveras de los sacrificios.
Estas son las lágrimas que no derramé a tiempo por ellas.

Aparte de suponer la ruptura total y definitiva del contacto con esta persona, aquel día se me derrumbaron los planteamientos románticos porque comprendí el peligro de actuar guiado principalmente por los sentimientos, el peligro de en cierto modo perder el control de uno mismo. Sin negar el sentimiento, ahora cuestiono su valor e intento definir mi humanidad apelando a más aspectos. El principal es conocerme lo suficiente, desvelar mis verdaderas motivaciones para poder actuar con una cierta libertad, y no arrastrado por respuestas quizá instintivas. Anhelo hacer las cosas siendo consciente de por qué las hago.

Así, en mi imaginería interior, todo lo que la racionalidad no abarca, como puede ser el dragón o los dioses, represena el sentimiento no elegido. En este poema la tormenta también tiene que ver con los sentimientos incontrolados. El humano es el que intenta elegir al menos sus acciones. El humano es también quien reconoce las debilidades de su naturaleza; no solo en sí mismo, sino también en sus semejantes, y piensa en la humanidad como colectivo que debería ayudarse a defenderse de esas debilidades. Así siempre coloco lo humano por encima de lo divino.

Ahora llevo unos meses en que mis sentimientos han crecido nuevamente a niveles sumamente intensos (ya leíste mi anterior publicación). Entonces apelo a mis errores del pasado y ella, como un fantasma amable, me recuerda que debo cumplir aquello de que su dolor sea el último que ejecuten mis manos. Tal vez ese error del pasado, ese pecado, me sirvió de comienzo de mi actual camino hacia el sentido humano que mencionas.

Así en este escrito me dirijo indistintamente a dos personas (o ya personajes en mi mente, pues sé que ando alejado de la realidad): a quien hice sufrir entonces y a quien hoy por nada del mundo haría daño. En cierto modo son la misma persona.

Un abrazo.
 


Aquí
en la cima más honda de mi desvelo,
desnudo acantilado
donde abismos, mares y cielos
se disputan mi paso en falso.


Los dioses hambrientos
reclaman la carne de mis rodillas
sobre los puñales de sacrificio
donde se mezclan tu sangre y la mía.


Una tormenta de treinta mentiras desaforadas
de plata fundida en las venas
me tortura la confesión de tu condena
y yo
con la insignificancia
de la media verdad que rescaté de tus lágrimas
apretada en los puños
me abrazo al desafío que empala mis libertades
entre tu horizonte
y la promesa besada en tu lápida.


En algún lugar de esta tormenta
estás tú
ajena e indefensa;
en algún lugar estoy yo
y tanto poder invoqué para aniquilarnos
que sangra el tiempo tu memoria a cada paso;
sangra sobre el cáliz que oficia
mi ceremonia de estigmas
que salvaguarda tu camino franco.


Siempre serás bienvenida
pues llevas la marca de los dioses
y hasta que robemos sus secretos
su poder prevalece y somete.


Pero celosos de al menos
una miseria digna y sincera
cerramos filas los humanos
en torno a esta hoguera fraterna de impotencias
donde elegimos
acariciar nuestras debilidades y miedos
y cuidar a los heridos.


Juro
sobre la baldía ruina del futuro que nos arrebaté
que no serás pasto de sacrificio.


Siempre serás bienvenida,
humana misteriosa,
humana libre de los dioses,
tú,
el juicio de la sangre del mundo en tu mirada redentora,
el temblor de tus intenciones,
tu halo de esperanza
real o imaginada,
el abrazo que anhelas y concedes,
tu voz que pregunta mil veces
por cada vez que comprende.


En la marea que se retira
de mi tierra maldita
dejo tu cuerpo embalsamado en cruces
junto a ti,
junto al perdón que sé que merezco
pero ya no espero.



Álvaro del Prado
Galapagar (Madrid), 31 de octubre de 2015



Gracias a Zazu y David por descubrirme esta música. No pretendo faltar al respeto a la intención original, pero las coincidencias me han resultado irresistibles.


La primera parte del poema sabe a culpa, a deseo irrefrenable de deshacer la causa que ha quebrado el alma, sabe a mente torturada, un karma que debe ser solventado en esta vida para poder proseguir en paz.
El propósito de enmienda se manifiesta poéticamente en la segunda parte donde, tirando de los plurales se aferra a la condición humana y súbitamente, mantiene un diálogo que casi implora ser despojado de ese peso que tanto asfixia, vuelve al principio, a la causa, a la culpa...

La poesía es más que útil para la defensa propia de un humano. Genera luces donde hubo sombras, genera belleza donde la ofuscación fue madre creadora de turbación, de desasosiego...
Un placer encontrar tus letras Figal.

Abrazos

Palmira
 
Vaya , haz tejido toda una atmósfera de piedras arcaicas y tormentas sempiternas. Lo imaginé como todo negro con un viento silbador y tambíen un romance de héroes y amazonas. Felicitaciones. Me ha gustado mucho.

je, je, no soy yo el único que imagina... Eso me gusta. Cuando emepcé a escribirlo creo que pretendía mirar mi interior como desde fuera y sí, lo que veía era esa tormenta en la que me cuesta distinguir las isluetas de mis auténticas motivaciones. Creo que no pretendí colocar hérores, pero de alguna manera me alegra que los encontraras.
 
Tu poema tiene tintes góticos, del mundo de las sombras que tu mente utiliza para redimir quizás un amor, quizás la vida, puede que la muerte, en batalla vital entre lo humano y lo perteneciente a un mundo desconocido. Me gustó mucho el poema, Álvaro, un abrazo!!

En la respuesta a Likiniano2 creo que doy bastantes detalles sobre qué es lo que intento redimir. La batalla es dentro de uno mismo y sí, es entre lo humano y lo desconocido, pero quizá tal vez para ganar algo dde terreno a eso desconocido haciéndolo humano.

Gracias por la lectura y el comentario, Eva.
 
La primera parte del poema sabe a culpa, a deseo irrefrenable de deshacer la causa que ha quebrado el alma, sabe a mente torturada, un karma que debe ser solventado en esta vida para poder proseguir en paz.
El propósito de enmienda se manifiesta poéticamente en la segunda parte donde, tirando de los plurales se aferra a la condición humana y súbitamente, mantiene un diálogo que casi implora ser despojado de ese peso que tanto asfixia, vuelve al principio, a la causa, a la culpa...

La poesía es más que útil para la defensa propia de un humano. Genera luces donde hubo sombras, genera belleza donde la ofuscación fue madre creadora de turbación, de desasosiego...
Un placer encontrar tus letras Figal.

Gracias por el comentario, Palmira. Me lleva a reflexionar más allá de la reflexión inicial de la que surgió el poema. Más o menos yo daba por hecho que ciertos acontecimeintos de mi pasado de los que nace esa culpa los tenía internamente resueltos y quizá no es así del todo. Quizá he creado símbolos un poco exagerados pero siempre he encontrado en la exageración el lenguaje más asequible de la poesía y me sirven para no repetir errores.

Me gusta mucho eso que dices de que la poesía genera belleza. A veces hace más llevaderas determinadas circunstancias poder sacar de ellas un poema que al menos durante un corto periodo después de escribirlo pareció hermoso y quizá vuelve a parecerlo ocasionalmente en el futuro.
 
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