Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Los peces lloran
recuerdos de labio
clavado al anzuelo.
Celador de cuerpos migratorios
tengo un teorema que
se pide ausencia de errores encerrados en la carcasa
como harapos de la piel
nutrida de tu exacta identidad.
¡Oh! No, el estriado y reflectante río es esa sábana de velo mutilar
que se pinta en memoria cuando abierto en el plato
el pez descubre sus huevas.
Fabrica el barro que pinta
los lunes con difuntos orgasmos de reciprocidad.
La pesca trae el viento roto
de tu memoria también
anclada a los anzuelos
de las autopsias de los secretos
preñados de sospechas.
Digeridas por la tentación
de los cuerpos escondiendo sus huevas de sumisión.
recuerdos de labio
clavado al anzuelo.
Celador de cuerpos migratorios
tengo un teorema que
se pide ausencia de errores encerrados en la carcasa
como harapos de la piel
nutrida de tu exacta identidad.
¡Oh! No, el estriado y reflectante río es esa sábana de velo mutilar
que se pinta en memoria cuando abierto en el plato
el pez descubre sus huevas.
Fabrica el barro que pinta
los lunes con difuntos orgasmos de reciprocidad.
La pesca trae el viento roto
de tu memoria también
anclada a los anzuelos
de las autopsias de los secretos
preñados de sospechas.
Digeridas por la tentación
de los cuerpos escondiendo sus huevas de sumisión.
Última edición: