Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que el día nos encuentre dormidos
y que el despertar nos olvide dentro
y que el pasillo se resfríe de risa
y se quede en un cuadro como una lengua dulce.
Que el café chorree por tus labios
y manche lo que divide esto.
El tiempo es una pregunta y otra y otra,
un niño pregunta, una lámpara asombrada
muerde tu ombligo y tu juventud,
una bicicleta que flamea como el trigo de tus ojos
y yo me subo para ir a buscarte pastel
y te digo que cocinemos juntos algunos relojes
algo de cuaderno y de frases congeladas y tal vez
algo de silencio compartido que es una bañadera
de dedos náufragos y de gotas esquizofrénicas
hacia tu origen, entre el beso fijo de azulejo,
y lo que resucitan tus manos hidratadas en mi pelo,
mojando algo de memoria en la que todo se acontece
como un sueño de agua tibia.
y que el despertar nos olvide dentro
y que el pasillo se resfríe de risa
y se quede en un cuadro como una lengua dulce.
Que el café chorree por tus labios
y manche lo que divide esto.
El tiempo es una pregunta y otra y otra,
un niño pregunta, una lámpara asombrada
muerde tu ombligo y tu juventud,
una bicicleta que flamea como el trigo de tus ojos
y yo me subo para ir a buscarte pastel
y te digo que cocinemos juntos algunos relojes
algo de cuaderno y de frases congeladas y tal vez
algo de silencio compartido que es una bañadera
de dedos náufragos y de gotas esquizofrénicas
hacia tu origen, entre el beso fijo de azulejo,
y lo que resucitan tus manos hidratadas en mi pelo,
mojando algo de memoria en la que todo se acontece
como un sueño de agua tibia.