Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Hormiguero
* * *
Atestigua
una cara
............ distraída de la luna: ............
"Un pan de almendras
desmigajando su astro
se desmorona dentro
de un exterior apelmazado,
y viene encaminándose la vuelta
de un regreso hacia el rumor de un
negruzco griterío." ¿Quién sepulta
la muerte de un reflejo cuando
ha caído tras resbalarse
en un cristal?... Las
hormigas,
a veces
cargan estáticas
imágenes para llevarlas
a sus túneles mutantes...
(No sólo de bocados mantienen
su vigor). Perdiendo un poco
de encuentros, reaparece la
nueva cintura de una senda.
En divididos grupos se
multiplican las
seis patas que
apenas se detienen a las
tres y setenta para absorber
su fresco té de lágrimas solares.
De nada sirven las soluciones
para los embrollos de esas
simplezas que ostentan.
En hileras cocidas
con ordenados
atropellos,
por los tiempos
felices marchan mis
más cercanas hormigüelas; las
mismas que desde hace cinco noches,
por un torpe rombo de duda, estrellaron
el rumbo... Fue mi oído izquierdo el que
les permitió la osadía, y ahora deambulan
por los pliegues de mi sesera. Las migajas
de pan y los filos de las hojas me deparan
demasiados insufribles cortocircuitos...
La recompensa reside en esas imágenes
que cada tanto me deslizan en la mente,
tras hallarlas como desmayadas,
debajo de los espejos.
* * * * * * * * * * * *
* * * * *
Ariel Carrizo Pacheco
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Atestigua
una cara
............ distraída de la luna: ............
"Un pan de almendras
desmigajando su astro
se desmorona dentro
de un exterior apelmazado,
y viene encaminándose la vuelta
de un regreso hacia el rumor de un
negruzco griterío." ¿Quién sepulta
la muerte de un reflejo cuando
ha caído tras resbalarse
en un cristal?... Las
hormigas,
a veces
cargan estáticas
imágenes para llevarlas
a sus túneles mutantes...
(No sólo de bocados mantienen
su vigor). Perdiendo un poco
de encuentros, reaparece la
nueva cintura de una senda.
En divididos grupos se
multiplican las
seis patas que
apenas se detienen a las
tres y setenta para absorber
su fresco té de lágrimas solares.
De nada sirven las soluciones
para los embrollos de esas
simplezas que ostentan.
En hileras cocidas
con ordenados
atropellos,
por los tiempos
felices marchan mis
más cercanas hormigüelas; las
mismas que desde hace cinco noches,
por un torpe rombo de duda, estrellaron
el rumbo... Fue mi oído izquierdo el que
les permitió la osadía, y ahora deambulan
por los pliegues de mi sesera. Las migajas
de pan y los filos de las hojas me deparan
demasiados insufribles cortocircuitos...
La recompensa reside en esas imágenes
que cada tanto me deslizan en la mente,
tras hallarlas como desmayadas,
debajo de los espejos.
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Ariel Carrizo Pacheco
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