Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Dan las once. ¿A quién las dan?
Si son o las dan, yo no las pedí.
No quiero más horas para desperdiciar,
necesito tiempo.
No preguntes para qué,
pero sé que no para medirlo o contarlo.
Me gusta el siempre, pero no el para siempre.
He estado conmigo lo suficiente
para saber
que puedo estar perfectamente sin mí,
como casi siempre no estuve.
Donde el siempre y el nunca se abrazan,
se reconocen en el espejo de la eternidad.
Dan las once y media
y yo no tengo nada para dar.
Ni siquiera lástima.
La pizza que pedí a las ocho nunca llegó.
Me gusta también el nunca:
puede ser una hora o dos
o cuarenta y algunos años. O siempre.
La pura posibilidad truncada por la improbabilidad.
La lluvia arrecia, la noche se inunda.
Iré a dormir con hambre, ojalá que sin sueños,
ojalá, ojalá...
Ojalá que el repartidor de pizzas esté bien.
El pavimento está mojado; las calles, borrosas.
Mi casa tan oscura, tan fantasma.
Solo quería darle las gracias. Dar las gracias
como el reloj de la pared da la hora.
Gracias de todos modos, gracias por no venir,
gracias por todo, gracias por nada.
Eternamente agradecido.
No tengo tiempo, solo agradecimientos.
Es media noche. Otra hora desperdiciada.
Si son o las dan, yo no las pedí.
No quiero más horas para desperdiciar,
necesito tiempo.
No preguntes para qué,
pero sé que no para medirlo o contarlo.
Me gusta el siempre, pero no el para siempre.
He estado conmigo lo suficiente
para saber
que puedo estar perfectamente sin mí,
como casi siempre no estuve.
Donde el siempre y el nunca se abrazan,
se reconocen en el espejo de la eternidad.
Dan las once y media
y yo no tengo nada para dar.
Ni siquiera lástima.
La pizza que pedí a las ocho nunca llegó.
Me gusta también el nunca:
puede ser una hora o dos
o cuarenta y algunos años. O siempre.
La pura posibilidad truncada por la improbabilidad.
La lluvia arrecia, la noche se inunda.
Iré a dormir con hambre, ojalá que sin sueños,
ojalá, ojalá...
Ojalá que el repartidor de pizzas esté bien.
El pavimento está mojado; las calles, borrosas.
Mi casa tan oscura, tan fantasma.
Solo quería darle las gracias. Dar las gracias
como el reloj de la pared da la hora.
Gracias de todos modos, gracias por no venir,
gracias por todo, gracias por nada.
Eternamente agradecido.
No tengo tiempo, solo agradecimientos.
Es media noche. Otra hora desperdiciada.
09 de octubre de 2025
Última edición: