Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
En el mismo orden alucinógeno
Una mosca muy peculiar
bizca de realidad y coja de dirección
alucina con su pelo de hongo
en la esquina de un -cuarto de cuatro esquinas-*
pudriendo su mirada de color púrpura
frente al reflejo de mi miedo arqueado de pudor.
Un zumbido de alas trasnochadas
petrifican imágenes en las paredes de la habitación
y un puño de olores improvisados,
llevan en su aliento desvelado: pachulí, incienso,
demandando heridas profundas en mi psiquis
donde voces pantanosas y ecos despabilados
hacen el amor con humo de cannabis.
Descansa sus patitas de hielo
enredadas en la forma de una pipa de cobre
haciendo cosquilla con su insistencia
la lucidez adormecida de una carcajada histérica.
Frente a un pozo donde en el fondo reposan
todas las preguntas y ninguna respuesta
bosteza despreocupadamente mi razón y la mosca.
Una araña anoréxica, sedienta de arcoíris,
camuflada de amarillo mostaza
utiliza unas botas rojas de hule
para guarecer sus patitas del reseco río
de la realidad vespertina
y no mojarse en el llanto ausente
de mi concentración.
Dando saltitos se aproxima la araña-
hasta acariciar con sus patitas de algodón
desteñidas de palabras, mi conciencia de bribón.
Mosca, araña, hongos alucinógenos:
Vomito en su cara la realidad hastiada.
*Cuarto de cuatro esquinas (Grupo Guerra)
Una mosca muy peculiar
bizca de realidad y coja de dirección
alucina con su pelo de hongo
en la esquina de un -cuarto de cuatro esquinas-*
pudriendo su mirada de color púrpura
frente al reflejo de mi miedo arqueado de pudor.
Un zumbido de alas trasnochadas
petrifican imágenes en las paredes de la habitación
y un puño de olores improvisados,
llevan en su aliento desvelado: pachulí, incienso,
demandando heridas profundas en mi psiquis
donde voces pantanosas y ecos despabilados
hacen el amor con humo de cannabis.
Descansa sus patitas de hielo
enredadas en la forma de una pipa de cobre
haciendo cosquilla con su insistencia
la lucidez adormecida de una carcajada histérica.
Frente a un pozo donde en el fondo reposan
todas las preguntas y ninguna respuesta
bosteza despreocupadamente mi razón y la mosca.
Una araña anoréxica, sedienta de arcoíris,
camuflada de amarillo mostaza
utiliza unas botas rojas de hule
para guarecer sus patitas del reseco río
de la realidad vespertina
y no mojarse en el llanto ausente
de mi concentración.
Dando saltitos se aproxima la araña-
hasta acariciar con sus patitas de algodón
desteñidas de palabras, mi conciencia de bribón.
Mosca, araña, hongos alucinógenos:
Vomito en su cara la realidad hastiada.
*Cuarto de cuatro esquinas (Grupo Guerra)
Última edición: