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Homogeneísmo.

Ruliitaa.G

Poeta recién llegado
1
Estoy lejana,
estás absurda:
Me despierto
y en cambio cierro los ojos.
No me mates.
Soy feliz.

2
Quiero desnudarme.
Que no me veas
que se desnuda también ella.
Es tímida,
pero necesito un espacio para encontrar mi liberación.


3
Que la tibieza me cubra
del sol
aunque esté mojada.
Vamos,
que odio sentir
como mi piel se derrite y se funde con la carne.

Reventándose las venas:
Que me tiño de sangre
miro y siento.
Pero ella se siente purificada.

Que el dolor me cubra
del fuego
aunque esté ígnea.
Vamos,
que me encanta arder
y ella odia sentir-
se pura.


4
¿No ves acaso mis deseos de ser?
Qué no debo hacer para no ser tuya...
Tanto, como para no ser mía.

Que ahora acabo de abrirme paso
entre el ardor de sus sesos muertos...
¿No ves?

O que acaso mis deseos de ser no son demasiado
como desear permitirme, incluso, estar dentro
de mí . ¿No ves?

¿No ves acaso mis deseos de ser,
aún cuando la sombra del árbol la abraza
mientras busca su cuerpo en el aire?

¿No la ves acaso?
Auxiliándose, orgullosa.
Y rasguñándose con las uñas sucias de enigma;

ya empiezo a ver su carne roja,
y el dolor rojo de la sangre incolora
que aflora de mí.

De ella, que no quiere regresar.
O que quizás nunca estuvo para ser yo misma.
Y sufrir.


5
Ya no quiero soportarte
lastimandome.
Y que ya no leas en mis ojos
las súplicas sangrantes que se han mojado
de tanto llanto mortuorio.

Ya no quiero soportarme
lastimandote.
Aunque sé que te amo,
odio cuando te entregás tanto al dolor punzante
de mi ausencia repentina.


6
Quizás sí dejaste de preguntarme
cómo podían mis dedos ser tan crueles
con tus pensamientos,
tanto que los exprimía hasta secarlos
de razón de ser.

O quizás sí dejé de escucharte,
para no responderte
que te amo,
pero que te odio la irreverencia
de pensarme tanto,
y sentirme tan poco.

Quizás ya no existamos.
Ni vos, ni yo.

Ni sintamos,
tampoco.

Ni yo
la savia de tus pensares muriendo
entre mis dedos.
Ni vos
tu savia misma escabuyéndose a morir
entre mis dedos.

Sin vivir el recuerdo, quizás
ya no existimos vos y yo;
preguntándonos tanto,
y respondiéndonos tan poco.


7
Ay... Cuán macabra puedo ser,
sonriéndome la sangre.
Tanto que mis uñas son pincel,
en el lienzo frágil
de la piel, y de la carne.

Ay!
En el ambiente hostil del arte.
Está tiñiendose de ser,
y de un yacer
sonriente, hasta matarse.

Ay!
Burlándose mi sed
por ella, al alejarse.
Desangrándoseme el ser,
hasta matarme.

Ay... Cuán macabra puede ser,
sonriéndose mi sangre.
Tanto que sus uñas son placer,
en la matanza artística
de mi piel, y de mi carne.



8
"Exegi monumentum (...)"

Lo único mío es aquello que no toco.
Lo que decidió ver la luz
frente a la presión de la asfixia impía.

Lo único mío es aquello que no se comprende.
Lo que permanece causa de impulso,
no desiste y es perenne.

Lo único mío no es mío,
tan sólo digno de sí está siendo.
Es lo que tanto se indaga
entre el querer estarse respondiendo.

Lo único mío, es aquello que me inquieta
en su quietud perversa.
Es lo que no canta lo que canta
su figura esbelta.

Lo único mío, es aquello que el tiempo
no corroe.
Lo que no es ceniza tras el fuego,
lo que la muerte no corrompe.

Lo único mío es lo que ya era,
aún a priori de mi existir.
Es lo que va a ser mi Oda III 30
cuando retoce yo lo que será de mí.



Eimí.
 
Última edición:
genial, valla obra, gran poesia, es como un relato de una historia resumida en actos poeticos, solo para decir que la una y el otro van uniendose en amor y todo lo demas....abrazos hasta pronto:::banana:::
 
1
Estoy lejana,
estás absurda:
Me despierto
y en cambio cierro los ojos.
No me mates.
Soy feliz.

2
Quiero desnudarme.
Que no me veas
que se desnuda también ella.
Es tímida,
pero necesito un espacio para encontrar mi liberación.


3
Que la tibieza me cubra
del sol
aunque esté mojada.
Vamos,
que odio sentir
como mi piel se derrite y se funde con la carne.

Reventándose las venas:
Que me tiño de sangre
miro y siento.
Pero ella se siente purificada.

Que el dolor me cubra
del fuego
aunque esté ígnea.
Vamos,
que me encanta arder
y ella odia sentir-
se pura.


4
¿No ves acaso mis deseos de ser?
Qué no debo hacer para no ser tuya...
Tanto, como para no ser mía.

Que ahora acabo de abrirme paso
entre el ardor de sus sesos muertos...
¿No ves?

O que acaso mis deseos de ser no son demasiado
como desear permitirme, incluso, estar dentro
de mí . ¿No ves?

¿No ves acaso mis deseos de ser,
aún cuando la sombra del árbol la abraza
mientras busca su cuerpo en el aire?

¿No la ves acaso?
Auxiliándose, orgullosa.
Y rasguñándose con las uñas sucias de enigma;

ya empiezo a ver su carne roja,
y el dolor rojo de la sangre incolora
que aflora de mí.

De ella, que no quiere regresar.
O que quizás nunca estuvo para ser yo misma.
Y sufrir.


5
Ya no quiero soportarte
lastimandome.
Y que ya no leas en mis ojos
las súplicas sangrantes que se han mojado
de tanto llanto mortuorio.

Ya no quiero soportarme
lastimandote.
Aunque sé que te amo,
odio cuando te entregás tanto al dolor punzante
de mi ausencia repentina.


6
Quizás sí dejaste de preguntarme
cómo podían mis dedos ser tan crueles
con tus pensamientos,
tanto que los exprimía hasta secarlos
de razón de ser.

O quizás sí dejé de escucharte,
para no responderte
que te amo,
pero que te odio la irreverencia
de pensarme tanto,
y sentirme tan poco.

Quizás ya no existamos.
Ni vos, ni yo.

Ni sintamos,
tampoco.

Ni yo
la savia de tus pensares muriendo
entre mis dedos.
Ni vos
tu savia misma escabuyéndose a morir
entre mis dedos.

Sin vivir el recuerdo, quizás
ya no existimos vos y yo;
preguntándonos tanto,
y respondiéndonos tan poco.


7
Ay... Cuán macabra puedo ser,
sonriéndome la sangre.
Tanto que mis uñas son pincel,
en el lienzo frágil
de la piel, y de la carne.

Ay!
En el ambiente hostil del arte.
Está tiñiendose de ser,
y de un yacer
sonriente, hasta matarse.

Ay!
Burlándose mi sed
por ella, al alejarse.
Desangrándoseme el ser,
hasta matarme.

Ay... Cuán macabra puede ser,
sonriéndose mi sangre.
Tanto que sus uñas son placer,
en la matanza artística
de mi piel, y de mi carne.



8
"Exegi monumentum (...)"

Lo único mío es aquello que no toco.
Lo que decidió ver la luz
frente a la presión de la asfixia impía.

Lo único mío es aquello que no se comprende.
Lo que permanece causa de impulso,
no desiste y es perenne.

Lo único mío no es mío,
tan sólo digno de sí está siendo.
Es lo que tanto se indaga
entre el querer estarse respondiendo.

Lo único mío, es aquello que me inquieta
en su quietud perversa.
Es lo que no canta lo que canta
su figura esbelta.

Lo único mío, es aquello que el tiempo
no corroe.
Lo que no es ceniza tras el fuego,
lo que la muerte no corrompe.

Lo único mío es lo que ya era,
aún a priori de mi existir.
Es lo que va a ser mi Oda III 30
cuando retoce yo lo que será de mí.



Eimí.

Vaya, cuántas cosas hay aquí, Ruli. Esperemos esa Oda tan prometedora. Y que sigas siendo.
Besos desde mi mar.
 
Muchas gracias Pedro :) Pero te comento que esa Oda III 30 hace referencia a la obra de Horacio que canta lo que dice el título de el poema número 8, te recomiendo que lo leas, es hermoso, en latín se aprecia muchísimo más, pero para encontrarle relación con lo que acá digo es preferible en español je

un beso!! :)
 
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