Sentir el ultraje...Por burla...Mientras gestando la ira, de compasiones purga, y el retorno ( heredado) de sangre escurrida, vuelve iracundo, rabioso...Sus carnes desgarrar!... Esa suciedad repugnante...
[center:530ac11d04]Homicicida...(venganza)[/center:530ac11d04]
[center:530ac11d04]Furia espumeante... Del hocico cuelgan,
remojadas injurias, de tono cristalino
y transparente.
Deja ver, matiz espeso,
una carga tan profusa,
un odio reprimido,
comprimido, en húmedo rincón....
...Odio...
Odiado, germinando,
y no se ve, tras la mascara,
ni en las hondas cuencas de los ojos...
La mirada se pierde, en llanura confusa,
miope, casi daltónica,
nadando estanco, en el barro
de la melancolía maniática.
La voz se ahonda y agudiza,
grave,
cual de mil infiernos,
o de multitudes desquiciadas.
Como detrás,
de ventanas oscuras,
La vista en perspectiva,
Mira sus manos alevosas,
Y nota su impermeabilidad...
...
... Nunca es fácil, escurrir,
la espesa y pegajosa mancha,
de una vida truncada...
y nunca es fácil escurrir,
los rostros...
... Ni el rencor...
El cuchillo, siempre vuelve a brillar,
pero con fulgor negro,
y el cristal de las lagrimas...
...Ese movimiento, sagaz de brazo,
queda, moviéndose eternamente,
doliendo el hombro, insoportable...
El grito, que se evapora y desaparece
en el viento leve, del crepúsculo,
zozobra errante, por mares de memoria...
Y la putrefacción, se huele,
a universos de distancia, envuelve,
lo acosa, insectos lo devoran.
se pudre junto a su efigie...
Vampirico el andar, por las noches
entre sombras, de persecución
a si mismo...
Ni en sueños logra escapar,
del escarpado sitio aquel,
cuando el torrente escarlata,
serpenteó los suelos áridos,
y la penumbra, en refulgir de estrellas,
dio testimonio de su demencia...
Ni tampoco,
de la coagulación de sus manos,
ni de ese grito sordo,
y el despavorido rostro,
que aun le pide clemencia ....
...[/center:530ac11d04]
[center:530ac11d04]Homicicida...(venganza)[/center:530ac11d04]
[center:530ac11d04]Furia espumeante... Del hocico cuelgan,
remojadas injurias, de tono cristalino
y transparente.
Deja ver, matiz espeso,
una carga tan profusa,
un odio reprimido,
comprimido, en húmedo rincón....
...Odio...
Odiado, germinando,
y no se ve, tras la mascara,
ni en las hondas cuencas de los ojos...
La mirada se pierde, en llanura confusa,
miope, casi daltónica,
nadando estanco, en el barro
de la melancolía maniática.
La voz se ahonda y agudiza,
grave,
cual de mil infiernos,
o de multitudes desquiciadas.
Como detrás,
de ventanas oscuras,
La vista en perspectiva,
Mira sus manos alevosas,
Y nota su impermeabilidad...
...
... Nunca es fácil, escurrir,
la espesa y pegajosa mancha,
de una vida truncada...
y nunca es fácil escurrir,
los rostros...
... Ni el rencor...
El cuchillo, siempre vuelve a brillar,
pero con fulgor negro,
y el cristal de las lagrimas...
...Ese movimiento, sagaz de brazo,
queda, moviéndose eternamente,
doliendo el hombro, insoportable...
El grito, que se evapora y desaparece
en el viento leve, del crepúsculo,
zozobra errante, por mares de memoria...
Y la putrefacción, se huele,
a universos de distancia, envuelve,
lo acosa, insectos lo devoran.
se pudre junto a su efigie...
Vampirico el andar, por las noches
entre sombras, de persecución
a si mismo...
Ni en sueños logra escapar,
del escarpado sitio aquel,
cuando el torrente escarlata,
serpenteó los suelos áridos,
y la penumbra, en refulgir de estrellas,
dio testimonio de su demencia...
Ni tampoco,
de la coagulación de sus manos,
ni de ese grito sordo,
y el despavorido rostro,
que aun le pide clemencia ....
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