Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
"No busco, no sigo, no encuentro."
Ese pájaro moribundo, me clava la mirada.
Quizá vea en mí a una divinidad.
Quizá vea en mí la Extremaunción.
Me gustaría decirle que soy
de lo más ramplón.
Pero no quiero presenciar cómo exhala su último aliento.
No sé absolutamente nada de cómo funciona su mente.
Podría sentirse agredido si me aproximo para alejarlo de la calzada.
Un pájaro que, quizá haya llegado al infinito,
un pájaro que tal vez (Porque no sé qué hacer para no quedarme quieto, sin poder variar la escena del pobre animalillo…)
permanezca alertado
hasta que yo abandone este lugar.
No me perdonaría ser partícipe de su muerte.
El pájaro no está en condiciones de erguirse, reponerse, volar.
Ojalá lo hubiese conocido en otras condiciones.
Mierda, qué difícil es todo.
Mi presencia mantiene con vida al pajarillo, pero al mismo tiempo,
le hace sufrir.
No entiendo cómo puede haber gente que sacrifique animales.
No soy capaz.
Esto me supera.
He creado un vínculo con esta pobre criatura (Estoy pensando de más, me estoy obsesionando. Noto fatiga mental. No sé qué hacer,
ni qué pensar.).
Debo actuar, esto está acabando conmigo…
Ojalá no…
Se hubiesen cruzado nuestros caminos.
La imagen no se va de mi cabeza.
Nada más me ocupa, ni distrae.
¿Qué podría hacer yo por su vida?
No soy del todo consciente,
del ridículo que estoy haciendo,
cualquier otra persona, en mi lugar… (Bah, esto solo son suposiciones.
Perdí el contacto visual por un instante, y el pajarillo había cerrado ya sus ojos. ¿Hacia dónde miré
con mi vista cansada?)
Yo estaba convencido
de sus últimas voluntades,
las cuales le negué.
Y es que:
Soy de ideas fijas,
soy un hombre de principios,
necesito sentir
que mis pensamientos tienen
el control.
Pero cuando me expongo, se cruzan entre ellos,
me paralizan,
y me…
Hipersensibilizan.
No rumio brevedades,
lo hago por cuarenta o por cincuenta.
Algunas decisiones se me atragantan,
otras, salen automáticas.
No soy exacto, ni cruel, ni un santo.
Soy a veces un impacto para quienes me escuchan.
Hay cosas que me callo para no tener que soportar males mayores.
Y, sobretodo, hay un vacío profundo
dentro de mí,
con el que tan solo puedo hablar
si mi cabeza emite voces.
Y a mi alado amigo se lo llevaron mis pensamientos.
Cargo con la culpa,
con el desconocimiento
de lo que padezco,
y sus repercusiones.
*Poema de sensibilización para los colectivos con problemas mentales crónicos, principalmente cuando hablamos de rumiaciones, voces, y fijación de ideas.