Cuentista
Silencio, un cuento.
HIMNO MORTUORIO
El último adiós me palpita, y palpita
me susurra.
Damas y caballeros
heme aquí la poesía, congelada para siempre.
Levantamos polvareda en sigilo tormentoso
cual un féretro guiábamos, a destino silencioso
en camino hacia su tumba, la portaba
y callado como nunca había estado, sollozaba.
La llevamos en ventisca de aflorado vendaval
marcha fúnebre venía en compaña sin final
levitaba entre mis hombros el flamante ataúd
que guardaba a la llorada de partida juventud.
Los hidalgos de la muerte la aguardaban
entre pétalos y tumbas, donde mármoles brillaban
y los huéspedes tañían con el frío del lugar
por la bella que llegaba a la tierra en que guardar.
Se apartaron nuestras almas
este adiós latente me palpita, y palpita
tiembla la arena de la tierra donde vine a sepultarla
es la hora de las flores.
Descansa cautivo tu cuerpo, amada tenebrosa
mas tan hermosa yaces aun así
¿Quién puede dejarte aquí enterrada?
Auras del mar mistral, retad a la muerte
tifones y vientos levad a mi amada si yo no puedo
esta noche cavaré en su tumba
y los aires con soplo brutal, podrán llevarla.
En mis brazos la exhumada, besaré,
cerrados mis ojos también
llegará latente este máximo esplendor
vientos y tifones podréis levarla con cuidado
donde la arena no pudra
y la muerte soberana no sea quien la toque.
"Cuentista 2021".