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Hijos de la opulencia

emuletero

Poeta veterano en el portal
Hijos de la opulencia
grasos sin cerdos
delirantes ante el oro negro
embadurnados hasta lo sacrílego,
sin conciencia,
inertes ante la desolación...
Muertos para la compasión.

Así son los reyes de su creación;
endiosados,
por temor a las cadenas
que atan al pueblo,
por temor al secuestro de las hijas del infortunio,
por temor... al mismo infierno
que de las entrañas de sus creencias
reducen a polvo y paja...
Las bases mínimas de subsistencia.

Así son los demonios del siglo veintiuno;
vulgares seres humanos
creyéndose ser los profetas de nuevas eras,
economistas de azufre y brea
donde solo ellos obsequian,
otorgan,
se adoran,
imponen
y matan.

Adoradores de poderes ficticios
otrora simples paridos con sacrificio,
sátrapas de la demencia y la paranoia
siempre postrados ante el mundo de espejismos,
ilusiones por ellos creadas para su beneficio.

Son los caínes y judas de nuestros tiempos,
vendedores de almas a tanto por ciento,
pseudo gobernantes de tierras mancilladas...
Por la sangre vertida en sus feudos.

La misma sangre que algún día
reclamarán sus miserables esclavos,
los harapientos sin nombre,
los ultrajados por defender verdades,
los mártires sacrificados...
Solo por defender la justicia y el honor
ante la injusticia y el deshonor.

Los hijos de los hombres volverán;
libertando de sus yugos
a los indefensos y a los justos,
y todos los adoradores del dinero negro
terminarán en asfalto y herrumbre,
formando parte,
de una larga lista de borrones...
En la loca historia del hombre.





 
Tus versos son como dagas que atraviesan la conciencia, Ojala alguno de estos tenga conciencia y se de por aludido. Un placer amigo mio, estrellas y mi amistad.
Esperanzapaz
 
Hijos de la opulencia
grasos sin cerdos
delirantes ante el oro negro
embadurnados hasta lo sacrílego,
sin conciencia,
inertes ante la desolación...
Muertos para la compasión.

Así son los reyes de su creación;
endiosados,
por temor a las cadenas
que atan al pueblo,
por temor al secuestro de las hijas del infortunio,
por temor... al mismo infierno
que de las entrañas de sus creencias
reducen a polvo y paja...
Las bases mínimas de subsistencia.

Así son los demonios del siglo veintiuno;
vulgares seres humanos
creyéndose ser los profetas de nuevas eras,
economistas de azufre y brea
donde solo ellos obsequian,
otorgan,
se adoran,
imponen
y matan.

Adoradores de poderes ficticios
otrora simples paridos con sacrificio,
sátrapas de la demencia y la paranoia
siempre postrados ante el mundo de espejismos,
ilusiones por ellos creadas para su beneficio.

Son los caínes y judas de nuestros tiempos,
vendedores de almas a tanto por ciento,
pseudo gobernantes de tierras mancilladas...
Por la sangre vertida en sus feudos.

La misma sangre que algún día
reclamarán sus miserables esclavos,
los harapientos sin nombre,
los ultrajados por defender verdades,
los mártires sacrificados...
Solo por defender la justicia y el honor
ante la injusticia y el deshonor.

Los hijos de los hombres volverán;
libertando de sus yugos
a los indefensos y a los justos,
y todos los adoradores del dinero negro
terminarán en asfalto y herrumbre,
formando parte,
de una larga lista de borrones...
En la loca historia del hombre.








Sergio
Una clara y enérgica voz de denuncia
en este mundo en el cual hay seres humanos
que por el dinero obtienen el poder y se creen
los dueños del mundo....
Me hago eco de tu voz
lacerantes líneas con toda la razón
Estrellas y un abrazo
Ana
 
Los hijos de los hombres volverán, tienen que volver o nunca más miraré las caras de nadie, todos cómplices de la barbarie...
Aúpa ese Sergio, flagelador de enanos armados hasta los dientes... Besos.
 
Sergio tus gritos son mis gritos y los gritos de todos aquellos que lo están pasando mal,
por la avaricia y la mezquindad de los que los gobiernan y sobre todo los que pasando
por señores respetables ultrajan desde la oscuridad, manipulando todo lo que tocan.

Un trabajo muy bien estructurado y elocuente.

Te dejo mil besos de luz que iluminen tu versar, como lo estas haciendo.

Te quiero, tu hermana.
 
Hijos de la opulencia

grasos sin cerdos
delirantes ante el oro negro
embadurnados hasta lo sacrílego,
sin conciencia,
inertes ante la desolación...
Muertos para la compasión.


Así son los reyes de su creación;
endiosados,
por temor a las cadenas
que atan al pueblo,
por temor al secuestro de las hijas del infortunio,
por temor... al mismo infierno
que de las entrañas de sus creencias
reducen a polvo y paja...
Las bases mínimas de subsistencia.


Así son los demonios del siglo veintiuno;
vulgares seres humanos
creyéndose ser los profetas de nuevas eras,
economistas de azufre y brea
donde solo ellos obsequian,
otorgan,
se adoran,
imponen
y matan.


Adoradores de poderes ficticios
otrora simples paridos con sacrificio,
sátrapas de la demencia y la paranoia
siempre postrados ante el mundo de espejismos,
ilusiones por ellos creadas para su beneficio.


Son los caínes y judas de nuestros tiempos,
vendedores de almas a tanto por ciento,
pseudo gobernantes de tierras mancilladas...
Por la sangre vertida en sus feudos.


La misma sangre que algún día
reclamarán sus miserables esclavos,
los harapientos sin nombre,
los ultrajados por defender verdades,
los mártires sacrificados...
Solo por defender la justicia y el honor
ante la injusticia y el deshonor.


Los hijos de los hombres volverán;
libertando de sus yugos
a los indefensos y a los justos,
y todos los adoradores del dinero negro
terminarán en asfalto y herrumbre,
formando parte,
de una larga lista de borrones...
En la loca historia del hombre.









Muy buena tu denuncia,
ojalá algún día tomen conciencia,
y sepan valorar las puras verdades que nos dejas en tu poema.
Brillanetemente expresado, con muy elocuentes imágenes.
un placer haber pasado, te envio besos y estrellas:::hug::::::hug:::
 
Hijos de la opulencia
grasos sin cerdos
delirantes ante el oro negro
embadurnados hasta lo sacrílego,
sin conciencia,
inertes ante la desolación...
Muertos para la compasión.

Así son los reyes de su creación;
endiosados,
por temor a las cadenas
que atan al pueblo,
por temor al secuestro de las hijas del infortunio,
por temor... al mismo infierno
que de las entrañas de sus creencias
reducen a polvo y paja...
Las bases mínimas de subsistencia.

Así son los demonios del siglo veintiuno;
vulgares seres humanos
creyéndose ser los profetas de nuevas eras,
economistas de azufre y brea
donde solo ellos obsequian,
otorgan,
se adoran,
imponen
y matan.

Adoradores de poderes ficticios
otrora simples paridos con sacrificio,
sátrapas de la demencia y la paranoia
siempre postrados ante el mundo de espejismos,
ilusiones por ellos creadas para su beneficio.

Son los caínes y judas de nuestros tiempos,
vendedores de almas a tanto por ciento,
pseudo gobernantes de tierras mancilladas...
Por la sangre vertida en sus feudos.

La misma sangre que algún día
reclamarán sus miserables esclavos,
los harapientos sin nombre,
los ultrajados por defender verdades,
los mártires sacrificados...
Solo por defender la justicia y el honor
ante la injusticia y el deshonor.

Los hijos de los hombres volverán;
libertando de sus yugos
a los indefensos y a los justos,
y todos los adoradores del dinero negro
terminarán en asfalto y herrumbre,
formando parte,
de una larga lista de borrones...
En la loca historia del hombre.







En la escuela de los viejos reyes... Un gusto leerlo nuevamente Muletero
 
[FONT=&quot]Extraño esa fuerza con la que Vos, escribís en mis versos… ya casi nada tengo que comprobar, creí, actué pero todo volvió a su rutina, nada cambio. Sergio, te felicito por mantener ese fuego en tus versos.[FONT=&quot]

[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Abrazos
[FONT=&quot]Chepeleón
 
Desgraciadamente ese oro negro es quien marca la linea entre la opulencia y la pobreza, salido de las entrañas de la tierra. pobre tierra algun dia quedará sin sangre por la avaricia aniquilante de quienes la explotan. Aplaudo tus versos que denuncian
estrellas van con abrazos
Alzahara
 
Sergio
Una clara y enérgica voz de denuncia
en este mundo en el cual hay seres humanos
que por el dinero obtienen el poder y se creen
los dueños del mundo....
Me hago eco de tu voz
lacerantes líneas con toda la razón
Estrellas y un abrazo
Ana



Gracias Ana, por tus valiosos comentarios
Un fuerte abrazo
 
Sergio tus gritos son mis gritos y los gritos de todos aquellos que lo están pasando mal,
por la avaricia y la mezquindad de los que los gobiernan y sobre todo los que pasando
por señores respetables ultrajan desde la oscuridad, manipulando todo lo que tocan.

Un trabajo muy bien estructurado y elocuente.

Te dejo mil besos de luz que iluminen tu versar, como lo estas haciendo.

Te quiero, tu hermana.


Gracias por detenerte hermanita, como siempre
besazos a mogollón
 
Muy buena tu denuncia,
ojalá algún día tomen conciencia,
y sepan valorar las puras verdades que nos dejas en tu poema.
Brillanetemente expresado, con muy elocuentes imágenes.
un placer haber pasado, te envio besos y estrellas:::hug::::::hug:::


Gracias por tus comentarios Mari
siempre son bien venidos
Besos
 
Extraño esa fuerza con la que Vos, escribís en mis versos… ya casi nada tengo que comprobar, creí, actué pero todo volvió a su rutina, nada cambio. Sergio, te felicito por mantener ese fuego en tus versos.


Abrazos
Chepeleón


Muchas gracias hermano
gracias por detenerte en este fuego negro que a veces me invade
por estas rabias que emergen de mi adentro
Abrazos
 
La opulencia siempre ha sido muy prolífica y por desgracia lo seguirá siendo... pero cada vez les va a costar más porque se lo vamos a poner muuuy difícil, aprovechemos que estamos ya en pleno siglo XXI y hay más luces para ver y alumbrar sus fallos garrafales, sus inmensos errores, que no se vean ni sientan tan guapos, vamos a describirlos individualmente para que sientan vergüenza propia y no se refugien en su madre opulencia todo poderosa, así que a empezar a sacarles las faltas ya...
Muy buenos tus versos Sergio, en ellos les aplicas un buen foco de luz. Te quiero amigo maravilloso. Besazos a mogollón, estrellas también a mogollón y reputación de corazón, la máquina es hija de la opulencia y además de la cofradía del puño cerrao, que no lo abre ni con unos alicates jolinessss.

Hijos de la opulencia
grasos sin cerdos
delirantes ante el oro negro
embadurnados hasta lo sacrílego,
sin conciencia,
inertes ante la desolación...
Muertos para la compasión.

Así son los reyes de su creación;
endiosados,
por temor a las cadenas
que atan al pueblo,
por temor al secuestro de las hijas del infortunio,
por temor... al mismo infierno
que de las entrañas de sus creencias
reducen a polvo y paja...
Las bases mínimas de subsistencia.

Así son los demonios del siglo veintiuno;
vulgares seres humanos
creyéndose ser los profetas de nuevas eras,
economistas de azufre y brea
donde solo ellos obsequian,
otorgan,
se adoran,
imponen
y matan.

Adoradores de poderes ficticios
otrora simples paridos con sacrificio,
sátrapas de la demencia y la paranoia
siempre postrados ante el mundo de espejismos,
ilusiones por ellos creadas para su beneficio.

Son los caínes y judas de nuestros tiempos,
vendedores de almas a tanto por ciento,
pseudo gobernantes de tierras mancilladas...
Por la sangre vertida en sus feudos.

La misma sangre que algún día
reclamarán sus miserables esclavos,
los harapientos sin nombre,
los ultrajados por defender verdades,
los mártires sacrificados...
Solo por defender la justicia y el honor
ante la injusticia y el deshonor.

Los hijos de los hombres volverán;
libertando de sus yugos
a los indefensos y a los justos,
y todos los adoradores del dinero negro
terminarán en asfalto y herrumbre,
formando parte,
de una larga lista de borrones...
En la loca historia del hombre.






 
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