IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
En aquel cuerpo guardaba,
las excusas para no enamorarse,
de las caricias del viento,
de los cimientos más profundos,
entre mareas y costas perfectas,
porque el tiempo es un suceso imaginario,
las orbitas en el espacio no se separan,
la gravedad es una constante,
y aún busca ella,
en los cuerpos que fueron amores,
en los templos
que aún siguen siendo recuerdos,
busca una gravedad que la ate,
a la sensualidad de una brisa eterna,
que no fenezca junto al tiempo,
que sea semblante y firmamento,
que sean besos de versos galácticos,
que vuelen como las promesas,
que guarden luz, como sacras estelas,
que impacten contra mi vientre,
y formen lo que la muerte me arrebata,
lo que la vida nunca admira,
la muerte observará nuestra huida.
las excusas para no enamorarse,
de las caricias del viento,
de los cimientos más profundos,
entre mareas y costas perfectas,
porque el tiempo es un suceso imaginario,
las orbitas en el espacio no se separan,
la gravedad es una constante,
y aún busca ella,
en los cuerpos que fueron amores,
en los templos
que aún siguen siendo recuerdos,
busca una gravedad que la ate,
a la sensualidad de una brisa eterna,
que no fenezca junto al tiempo,
que sea semblante y firmamento,
que sean besos de versos galácticos,
que vuelen como las promesas,
que guarden luz, como sacras estelas,
que impacten contra mi vientre,
y formen lo que la muerte me arrebata,
lo que la vida nunca admira,
la muerte observará nuestra huida.