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Hechicero de cristal

una lágrima

Poeta adicto al portal
Hechicero de cristal





Ya estaba muriendo el ocaso, se sacudía el sol desperezándose cuando la luna hizo el reemplazo; así empezó la historia…
Se rumoreaba en los adentros de un pueblo joven, aunque nostálgico, de un hombre sabio, un ser bondadoso que, según decían, curaba con sólo un roce de sus manos. Cuenta la leyenda que el hombre vivía en los bosques aunque casi nadie lo había encontrado, rodeado de árboles que emitían un resplandor dorado.
La gente incrédula, podía imaginar que fuese mago…
No voy a llamar destino, al camino que sucumbió una niña un anochecer de verano, un atardecer de otoño mirando desde otro lado; en fin, aquel día el hechicero y la niña se habían encontrado.
Nunca nadie supo cual fue la charla, si es que hubo un entrecruce de palabras; nadie supo qué fue lo que la pequeña descifró en su mirada, si es que acaso pudieron contemplarse; nadie supo si le hizo un hechizo, si es que hubo magia; sólo se supo que habían entrelazado sus manos.
Desde entonces no duraban lágrimas en aquel pueblo, desde entonces no se agachaba la mirada, desde entonces el cariño fue el sanador de cuanto se dañaba.
No pretendo mitigar un mito, ni acabar con su misterio… pero aquel hombre era mago, tal cual un hechicero que responde a los males con un fraternal roce de sus manos. El cristal de su corazón, limpio y puro, tiene adentro un rastro de color rojizo, que cuando surgía la historia decían, lleva alma de sandía. Un hechicero de cristal…

A quien llega sin siquiera imaginarlo siempre que necesito de su mano, para mi amigo Mikelo.





 
una lágrima;2230535 dijo:
Hechicero de cristal














Ya estaba muriendo el ocaso, se sacudía el sol desperezándose cuando la luna hizo el reemplazo; así empezó la historia…
Se rumoreaba en los adentros de un pueblo joven, aunque nostálgico, de un hombre sabio, un ser bondadoso que, según decían, curaba con sólo un roce de sus manos. Cuenta la leyenda que el hombre vivía en los bosques aunque casi nadie lo había encontrado, rodeado de árboles que emitían un resplandor dorado.
La gente incrédula, podía imaginar que fuese mago…
No voy a llamar destino, al camino que sucumbió una niña un anochecer de verano, un atardecer de otoño mirando desde otro lado; en fin, aquel día el hechicero y la niña se habían encontrado.
Nunca nadie supo cual fue la charla, si es que hubo un entrecruce de palabras; nadie supo qué fue lo que la pequeña descifró en su mirada, si es que acaso pudieron contemplarse; nadie supo si le hizo un hechizo, si es que hubo magia; sólo se supo que habían entrelazado sus manos.
Desde entonces no duraban lágrimas en aquel pueblo, desde entonces no se agachaba la mirada, desde entonces el cariño fue el sanador de cuanto se dañaba.
No pretendo mitigar un mito, ni acabar con su misterio… pero aquel hombre era mago, tal cual un hechicero que responde a los males con un fraternal roce de sus manos. El cristal de su corazón, limpio y puro, tiene adentro un rastro de color rojizo, que cuando surgía la historia decían, lleva alma de sandía. Un hechicero de cristal…


A quien llega sin siquiera imaginarlo siempre que necesito de su mano, para mi amigo Mikelo.





Es una maravillosa historia. Un cuento, donde la magia llega, te roza y te transforma.
Se siente porque se entiende (no es necesario ser portador de un alma de sandía), la metáfora con la cual se ingenia este relato.
Pero sin duda, para diseñar la bella arquitectura de esta prosa, se necesita tener un corazón grande y dulce como el melón.
Natalia, no descubro nada..., pero me descubro una vez más ante el tuyo talento.... Ahora con la prosa.
Eres capaz levantar palacios de sensaciones donde las sombras de la desidia y el hastío bostezaban.
¿Quién tiene la magia de su mano? Hechicera es la mujer que hechiza..., con su relato.

Esto es demasiado para mi persona... Pero me has hecho feliz...
Un abrazo sin hechizos..., a través del cristal.
Ángel/Mikelo :::hug:::
 
una lágrima;2230535 dijo:
Hechicero de cristal




Ya estaba muriendo el ocaso, se sacudía el sol desperezándose cuando la luna hizo el reemplazo; así empezó la historia…
Se rumoreaba en los adentros de un pueblo joven, aunque nostálgico, de un hombre sabio, un ser bondadoso que, según decían, curaba con sólo un roce de sus manos. Cuenta la leyenda que el hombre vivía en los bosques aunque casi nadie lo había encontrado, rodeado de árboles que emitían un resplandor dorado.
La gente incrédula, podía imaginar que fuese mago…
No voy a llamar destino, al camino que sucumbió una niña un anochecer de verano, un atardecer de otoño mirando desde otro lado; en fin, aquel día el hechicero y la niña se habían encontrado.
Nunca nadie supo cual fue la charla, si es que hubo un entrecruce de palabras; nadie supo qué fue lo que la pequeña descifró en su mirada, si es que acaso pudieron contemplarse; nadie supo si le hizo un hechizo, si es que hubo magia; sólo se supo que habían entrelazado sus manos.
Desde entonces no duraban lágrimas en aquel pueblo, desde entonces no se agachaba la mirada, desde entonces el cariño fue el sanador de cuanto se dañaba.
No pretendo mitigar un mito, ni acabar con su misterio… pero aquel hombre era mago, tal cual un hechicero que responde a los males con un fraternal roce de sus manos. El cristal de su corazón, limpio y puro, tiene adentro un rastro de color rojizo, que cuando surgía la historia decían, lleva alma de sandía. Un hechicero de cristal…

A quien llega sin siquiera imaginarlo siempre que necesito de su mano, para mi amigo Mikelo.






Bella prosa, amiga
Felicidades
Un beso
Rosario
 
Genial homenaje el que regala a su amigo compañera. Sucede que el misterio es siempre algo tan llenador, algo tan místico, que en sus cabidades pandóricas fluyen cristales y sangre siempre bendecida, para aquellos que saben mirar la vida, siempre como un reto, como un camino lleno de dicha y aprendizaje.

Saludos.
 
Es una maravillosa historia. Un cuento, donde la magia llega, te roza y te transforma.
Se siente porque se entiende (no es necesario ser portador de un alma de sandía), la metáfora con la cual se ingenia este relato.
Pero sin duda, para diseñar la bella arquitectura de esta prosa, se necesita tener un corazón grande y dulce como el melón.
Natalia, no descubro nada..., pero me descubro una vez más ante el tuyo talento.... Ahora con la prosa.
Eres capaz levantar palacios de sensaciones donde las sombras de la desidia y el hastío bostezaban.
¿Quién tiene la magia de su mano? Hechicera es la mujer que hechiza..., con su relato.

Esto es demasiado para mi persona... Pero me has hecho feliz...
Un abrazo sin hechizos..., a través del cristal.
Ángel/Mikelo :::hug:::


Ángel esto es poco para ti, pero en escencia vuelan mis sentires aunque literariamente no se basto.
Hermosas las palabras que me dejaste, me llenas, me llegas y me conmueves, eres un sol de persona.
Las cosas como la vida, siempre llevan algo de la mano, en nuestyro caso lleva un afecto sincero que hemos manifestado en este tiempo, de las cuales estoy muy agradecida.
Vuelen mis beshos, mis abachos y mi te quiero Ángel.:::hug:::
 
Manis tu como siempre tan linda para las dedicatorias, esta prosa si q capto toda mi atencion....te quedo muy linda!
Un gusto leerte como siempre amiga mia...mil besos!

Gracias manita linda y preciosa por tus palabras, siempre son envueltas en cariño. Tkm manis, un beshote enorme viejis piromanita :::lengua1:::
Beshotes:::hug:::
 
una lágrima;2230535 dijo:
Hechicero de cristal










Ya estaba muriendo el ocaso, se sacudía el sol desperezándose cuando la luna hizo el reemplazo; así empezó la historia…
Se rumoreaba en los adentros de un pueblo joven, aunque nostálgico, de un hombre sabio, un ser bondadoso que, según decían, curaba con sólo un roce de sus manos. Cuenta la leyenda que el hombre vivía en los bosques aunque casi nadie lo había encontrado, rodeado de árboles que emitían un resplandor dorado.
La gente incrédula, podía imaginar que fuese mago…
No voy a llamar destino, al camino que sucumbió una niña un anochecer de verano, un atardecer de otoño mirando desde otro lado; en fin, aquel día el hechicero y la niña se habían encontrado.
Nunca nadie supo cual fue la charla, si es que hubo un entrecruce de palabras; nadie supo qué fue lo que la pequeña descifró en su mirada, si es que acaso pudieron contemplarse; nadie supo si le hizo un hechizo, si es que hubo magia; sólo se supo que habían entrelazado sus manos.
Desde entonces no duraban lágrimas en aquel pueblo, desde entonces no se agachaba la mirada, desde entonces el cariño fue el sanador de cuanto se dañaba.
No pretendo mitigar un mito, ni acabar con su misterio… pero aquel hombre era mago, tal cual un hechicero que responde a los males con un fraternal roce de sus manos. El cristal de su corazón, limpio y puro, tiene adentro un rastro de color rojizo, que cuando surgía la historia decían, lleva alma de sandía. Un hechicero de cristal…


A quien llega sin siquiera imaginarlo siempre que necesito de su mano, para mi amigo Mikelo.








Bella prosa has dedicado,
llena de magia y cuentos ocultos.
Vaya imaginación tienes.
Mikelo se quedó encantado, y yo...
Un placer pasar
Un beso:::wub:::
 
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