• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

He sido muchas cosas

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.
 
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.
Mucha nostalgia.
Me gustan esos momentos de silenciosa compañía.
Hay un amor pasado que está vibrando aún en su corazón.
La escena que más me gustó: el mar se convierte en un espejo que refleja recuerdos y deseos llenos de insatisfacción.

Saludos
 
Mucha nostalgia.
Me gustan esos momentos de silenciosa compañía.
Hay un amor pasado que está vibrando aún en su corazón.
La escena que más me gustó: el mar se convierte en un espejo que refleja recuerdos y deseos llenos de insatisfacción.

Saludos

Me gustò mucho su poema, me parece excelente. Gracias y saludo
si, soy como un globo llenos suspiros y nostalgia, mucha nostalgia :)
gracias por pasaros por mis letras. Un abrazo cordial y mis mejores deseos para el fin de semana :)
 
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.

Amigo poeta, ha dido un verdadero placer detenerme en tu obra y sumergirme en tus letras.
Un eterno abrazo desde los poéticos cielos de este halcon.

 
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.
Bonito poema.
Saludos.
 
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.
Muy bello poema, compañero Paco. Su tono y sus recursos me producen un sentimiento inefable de lejanía. También recordé estas líneas de José Gorostiza, otro marinero en tierra:

¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya solo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.


Muchas gracias por compartir. Va un cordial abrazo.
 
He sido muchas cosas,
pero nunca marinero.
Sin embargo,
cada tarde,
sin gaviotas buscándome con tus alas,
tierra adentro,
te albergas en la lengua.

Mar,
ya no te acuerdas de mí,
nos separamos hace tiempo.

Yo iba a verte cada día,
sin decir nada,
me sentaba cerca,
a la justa amargura que necesitaba;
otras veces, en la lejanía,
te lloraba desde mi vientre seco.

Eras joven,
con el pecho lleno de viento.
Mi corazón, un remo ciego
golpeando las olas del tiempo.
Me mirabas de espaldas,
y te marchabas de nuevo.

Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo.

Fui creciendo,
y tú, mar,
me hablas con el aliento del recuerdo.

Yo tan solo quiero abrir los ojos.
No hay azul.
Ya no eres silencio.

Solo un espejo inmenso,
saciado de mis mareas,
donde mi salitre reposa
encerrado en los labios de un sueño.
"Echo de menos
esa forma de acariciar tan ancha tuya,
sin tus manos,
sin mi cuerpo
."

Me gustaron sus letras, especialmente estas que están llenas de nostalgia y deseos.

Saludos
 
Muy bello poema, compañero Paco. Su tono y sus recursos me producen un sentimiento inefable de lejanía. También recordé estas líneas de José Gorostiza, otro marinero en tierra:

¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya solo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.
no conocía esas líneas, gracias por compartirlas, me encantan, y doble agradecimiento por la enseñanza y vuestro paso por mis letras
Un saludo cordial :)
 
Es como una pura metáfora enredada entre otras muchas. O sea, enracimamiento metafórico. Oye, qué buen título para algo.
Un saludo muy cordial.
:eek::eek::eek::eek::eek::eek:
saque brillo a su cocina y baños con: Enracimamiento Metafórico:D con fórmula mejorada:cool:
fuera bromas, es un placer te hayas pasado
si no escribo sobre la nostalgia se me enrancia el alma:(
Un abrazoT:)
 
Atrás
Arriba