HE RECORRIDO FLOTANDO
He recorrido flotando apenas
los densos pantanos de la memoria
Juncos y jaramagos
estorninos y ranitas de San Antonio
vahos pestilentes
y algún tesoro escondido
han marcado las etapas de mi marcha.
Lamentos e imprecaciones
me llegan en ecos lejanos
Mis manos -sólo mis manos-
y mis herrumbres de hombre
hacen de marco propicio
donde anidarán mis más queridos monstruos.
La luna se refleja fragmentada
(¿quien recompondrá la luna?)
renaciendo en la pequeña pupila de un piano
Mis manos esclavizan a mis dedos
que no nacieron libres y quieren alzar su vuelo
¡Cuánta belleza no nacida se esconde
tras de mis uñas rotas!
Y ella, la de la falda a jirones
la del cabello de fuego
¿donde está ella?.
Me habló de un lejano puerto
situado a las afueras de Paris
Me habló de noches pasadas
en un duermevela entre orgasmos.
Apenas es ya un débil recuerdo
puede que un fragmento de esa recóndita belleza
que se esconde tras mis uñas rotas.
Los trenes que nunca llegan
se despeñan en amaneceres turbios
Los barcos que naufragaron
llegarán mañana a ese puerto
situado a las afueras de Paris.
Mientras me iré disolviendo como la bruma
del pantano pestilente
entre los vahos de aguardiente
entre los cabellos de fuego
de aquella que me olvidó.
He recorrido flotando apenas
los densos pantanos de la memoria
Juncos y jaramagos
estorninos y ranitas de San Antonio
vahos pestilentes
y algún tesoro escondido
han marcado las etapas de mi marcha.
Lamentos e imprecaciones
me llegan en ecos lejanos
Mis manos -sólo mis manos-
y mis herrumbres de hombre
hacen de marco propicio
donde anidarán mis más queridos monstruos.
La luna se refleja fragmentada
(¿quien recompondrá la luna?)
renaciendo en la pequeña pupila de un piano
Mis manos esclavizan a mis dedos
que no nacieron libres y quieren alzar su vuelo
¡Cuánta belleza no nacida se esconde
tras de mis uñas rotas!
Y ella, la de la falda a jirones
la del cabello de fuego
¿donde está ella?.
Me habló de un lejano puerto
situado a las afueras de Paris
Me habló de noches pasadas
en un duermevela entre orgasmos.
Apenas es ya un débil recuerdo
puede que un fragmento de esa recóndita belleza
que se esconde tras mis uñas rotas.
Los trenes que nunca llegan
se despeñan en amaneceres turbios
Los barcos que naufragaron
llegarán mañana a ese puerto
situado a las afueras de Paris.
Mientras me iré disolviendo como la bruma
del pantano pestilente
entre los vahos de aguardiente
entre los cabellos de fuego
de aquella que me olvidó.