guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Tras las cortinas,
tras ese velo que baila al vaivén del viento,
hay una sombra que se aproxima.
Hay una mujer que recuerdo y otra que deseo,
hay confusión y soledad,
hay vehemencia y cordura,
pero aun así mi locura es ajena y perdura.
Hay una mano que se marca tras la cortina,
cinco puntos oscuros que despuntan
y buscan en el vacío mi lujuria,
mientras anhelo que esas uñas
sean como agujas cargadas de dulce ponzoña.
La boca abierta se proyecta
con un grito sordo y extenso ahogado por la tela.
Ella se acerca, aunque siempre estuvo cerca,
así yo haya negado su presencia,
como niego que el verano antecede al invierno.
Su frente, nariz, senos,
y su vientre abultado por el tiempo,
se terminan por dibujar tras la cortina bajo matices negros.
Un suave y previo hilo frío
recorre mi cuerpo anunciando,
que en el siguiente soplo de viento
seré presa del terror y del desconcierto.
Y el viento sopló
y el vacío de nuevo me llenó.
tras ese velo que baila al vaivén del viento,
hay una sombra que se aproxima.
Hay una mujer que recuerdo y otra que deseo,
hay confusión y soledad,
hay vehemencia y cordura,
pero aun así mi locura es ajena y perdura.
Hay una mano que se marca tras la cortina,
cinco puntos oscuros que despuntan
y buscan en el vacío mi lujuria,
mientras anhelo que esas uñas
sean como agujas cargadas de dulce ponzoña.
La boca abierta se proyecta
con un grito sordo y extenso ahogado por la tela.
Ella se acerca, aunque siempre estuvo cerca,
así yo haya negado su presencia,
como niego que el verano antecede al invierno.
Su frente, nariz, senos,
y su vientre abultado por el tiempo,
se terminan por dibujar tras la cortina bajo matices negros.
Un suave y previo hilo frío
recorre mi cuerpo anunciando,
que en el siguiente soplo de viento
seré presa del terror y del desconcierto.
Y el viento sopló
y el vacío de nuevo me llenó.