Henry Miller
Poeta recién llegado
Hay que ser criminal para nacer de nuevo
Hay que arrancar todas las capas del perdón,
Y dejar atrás los peces blandos de la inocencia.
He callado a mi corazón,
Lo he puesto a sazonar en el tedio,
He vivido ausente como un zapato
Dedicado a lo gris de la existencia.
Con ojos de mártir
He abrazado mil fantasmas
He visto claudicar a la rosa del invierno
Sin que haya sido mía
Siempre cediendo en pos de algo
Que nunca llega
Rotas las alas de la ilusión
Perdiendo lustre en cada encuentro
Ardiendo en el polvo de la espera
¡Ya no!
¡Ya no quiero ser nada de lo que finjo ser!
Voy a agarrar las palomas al vuelo
Como un águila sola
Voy a romper los sellos de la justicia.
Andariego entre las dunas de Dios
Reventaré mi alma hasta renacer:
Porque si nadie ha renacido
Yo lo haré.
Codicioso como un ángel
Conspicuo como un tigre
Entraré en los frutos como la espada,
Bajaré a las estrellas
Y formaré un coro
Que hará llorar a Dios.
Hare que las rosas cambien de signo
Hurtaré los cuadros de Mattisse
Para comprar esclavas en Polinesia.
No quiero naranjas para mi consolación
Quiero las piernas abiertas de la vida
El jugo que brota de los manantiales
Te quiero a ti June,
Y a tu séquito de mentiras
Quiero todo lo que abarca mi vista
Todo lo que se mide
Con el corazón de un pájaro
No estoy cuerdo ni quiero estarlo
Quiero para mí la vida
Los dulces senos de la angustia
Pero también la resolución
Y la audacia para iniciar la batalla
Y pelear hasta el final
Solo porque si
Porque hay que arder como un vaso
Como un aristócrata tan providente.
Que me importa si me siguen
Nadie sigue al que lo deja todo,
Es más fácil esperar la caída.
Frente a mi desfilan pequeñas y grandes desgracias
Peregrinos de una historia sin fin.
Me voy
Me voy a donde la vaca multicolor,
Solo quiero apostar,
Arrancar las flores
Y llevarlas conmigo.
Voy a darle la vuelta al tiempo
Para que me acompañe
A escribir la historia de una vida
Sin arrepentimiento.
Hay que arrancar todas las capas del perdón,
Y dejar atrás los peces blandos de la inocencia.
He callado a mi corazón,
Lo he puesto a sazonar en el tedio,
He vivido ausente como un zapato
Dedicado a lo gris de la existencia.
Con ojos de mártir
He abrazado mil fantasmas
He visto claudicar a la rosa del invierno
Sin que haya sido mía
Siempre cediendo en pos de algo
Que nunca llega
Rotas las alas de la ilusión
Perdiendo lustre en cada encuentro
Ardiendo en el polvo de la espera
¡Ya no!
¡Ya no quiero ser nada de lo que finjo ser!
Voy a agarrar las palomas al vuelo
Como un águila sola
Voy a romper los sellos de la justicia.
Andariego entre las dunas de Dios
Reventaré mi alma hasta renacer:
Porque si nadie ha renacido
Yo lo haré.
Codicioso como un ángel
Conspicuo como un tigre
Entraré en los frutos como la espada,
Bajaré a las estrellas
Y formaré un coro
Que hará llorar a Dios.
Hare que las rosas cambien de signo
Hurtaré los cuadros de Mattisse
Para comprar esclavas en Polinesia.
No quiero naranjas para mi consolación
Quiero las piernas abiertas de la vida
El jugo que brota de los manantiales
Te quiero a ti June,
Y a tu séquito de mentiras
Quiero todo lo que abarca mi vista
Todo lo que se mide
Con el corazón de un pájaro
No estoy cuerdo ni quiero estarlo
Quiero para mí la vida
Los dulces senos de la angustia
Pero también la resolución
Y la audacia para iniciar la batalla
Y pelear hasta el final
Solo porque si
Porque hay que arder como un vaso
Como un aristócrata tan providente.
Que me importa si me siguen
Nadie sigue al que lo deja todo,
Es más fácil esperar la caída.
Frente a mi desfilan pequeñas y grandes desgracias
Peregrinos de una historia sin fin.
Me voy
Me voy a donde la vaca multicolor,
Solo quiero apostar,
Arrancar las flores
Y llevarlas conmigo.
Voy a darle la vuelta al tiempo
Para que me acompañe
A escribir la historia de una vida
Sin arrepentimiento.