Dicen que el infierno es pequeño
y en él no cabemos todos
por eso estamos aquí
desterrados, esperando,
somos espectros de la existencia
sin nombres, sin identidades,
encerrados tras el muro de la vida
sin saber que nos espera más allá;
no he venido a consolarte
sólo quería violarte
en alma, piel y pensamiento
y eso es lo único que hecho bien
arrancarte el corazón
mostrarte un mundo renegrido
no soy cruel, es mi naturaleza
es casi un arte este odio visceral
hacia la vida;
he esperado mucho tiempo
sobreponerme a lo que soy
siento lástima del niño que fui
sin futuro, ni consuelo,
siempre me sentí menos humano
más animal
aún domado
enjaulado;
todo se muestra más claro
mientras esté la razón
más aturdida y borracha
y puedan salir espontáneas
estas sórdidas palabras
que te suplican perdón
cada vez que te hago daño;
bebe mi pequeña niña,
bebe para olvidar
no te detengas por mi
tan sólo para llorar
no tienes de que arrepentirte
ve adelante nunca atrás,
déjame en el olvido,
deja ir tanta tristeza
es el único lazo que aún nos une
y que te impide ser libre.
Perdí las notas que escribía
mientras veía una película porno
una sustituta de ti pero más tangible
accesible,
desechable;
yo moví mis manos frente a la pared
y tuve un oscuro orgasmo
luego caí sobre el suelo
reí para no llorar
al notar tanta soledad
y sentirme tan cansado
consumido como una vela
que salda nuestros pecados
y devuelve el alma limpia
para volverla a ensuciar;
fue espasmo de alegría
bailé en círculos hasta caer
sintiendo el calor de otro cuerpo
una erección “on the rocks”
cortar mis venas me liberó
me dio éxtasis y placer;
algunos nacimos del caos
resurgidos de cenizas
somos los monstruos bajo la cama
el miedo colgado en un gancho
guardado en el closet
con la ropa vieja que no nos queremos poner
porque nos hace sentir desdichados
por los tiempos que ya pasaron
donde trazábamos sueños
que se fueron olvidando.
Hay almas como la tuya
que son mejores que otras
déjate moldear por mis manos
no te quedes a morir con los más débiles
mártires incorpóreos;
vales más que estas monedas
sigues jugando a las muñecas
intentando rescatar
lo que queda de inocencia
y no te he podido robar;
alguien te creó perfecta
pero todo tiene un precio
y aún así intentaste salvarme
de seguir haciéndonos daño;
no pertenecemos aquí
el miedo dejó la ciudad
enquistándose en los pueblos
y ahora cierran las ventanas
nos huyen y nos señalan
como un cuervo que atrae desgracias
pero siempre estuvieron presente
tan solo las ignoraban
ancianos que se quedaron estáticos
esperando su momento de cambiar el mundo
fingiendo ser felices
abriendo sus bocas
mostrando sus risas
con sus dientes amarillos
con sus canas en el pelo
con tantas arrugas y cicatrices
y corazones gritando auxilio
porque sólo latían por latir
y nunca estuvieron vivos.
Me sumerjo en la bañera,
dejo caer la botella
sorbiéndola lentamente
castigándome con el ardor
que causa el vodka barato
sobre mi boca quebrada
y mi lengua calcinada
por tantas palabras calladas
que he tenido que tragar;
quién no ha jugado este juego
sumergir toda la cara
ver a los ojos chocar
la superficie del agua
mientras las manos comprimen
a cada fosa nasal
para que el aire no escape
y se comienza a contar:
“Uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis…”
Quisiera llegar al 300
sin respirar
mirar mi cuerpo flotar
mientras mi alma se aleja
de la tiniebla a la luz
al umbral que nos separa
de los vivos y los muertos.
y en él no cabemos todos
por eso estamos aquí
desterrados, esperando,
somos espectros de la existencia
sin nombres, sin identidades,
encerrados tras el muro de la vida
sin saber que nos espera más allá;
no he venido a consolarte
sólo quería violarte
en alma, piel y pensamiento
y eso es lo único que hecho bien
arrancarte el corazón
mostrarte un mundo renegrido
no soy cruel, es mi naturaleza
es casi un arte este odio visceral
hacia la vida;
he esperado mucho tiempo
sobreponerme a lo que soy
siento lástima del niño que fui
sin futuro, ni consuelo,
siempre me sentí menos humano
más animal
aún domado
enjaulado;
todo se muestra más claro
mientras esté la razón
más aturdida y borracha
y puedan salir espontáneas
estas sórdidas palabras
que te suplican perdón
cada vez que te hago daño;
bebe mi pequeña niña,
bebe para olvidar
no te detengas por mi
tan sólo para llorar
no tienes de que arrepentirte
ve adelante nunca atrás,
déjame en el olvido,
deja ir tanta tristeza
es el único lazo que aún nos une
y que te impide ser libre.
Perdí las notas que escribía
mientras veía una película porno
una sustituta de ti pero más tangible
accesible,
desechable;
yo moví mis manos frente a la pared
y tuve un oscuro orgasmo
luego caí sobre el suelo
reí para no llorar
al notar tanta soledad
y sentirme tan cansado
consumido como una vela
que salda nuestros pecados
y devuelve el alma limpia
para volverla a ensuciar;
fue espasmo de alegría
bailé en círculos hasta caer
sintiendo el calor de otro cuerpo
una erección “on the rocks”
cortar mis venas me liberó
me dio éxtasis y placer;
algunos nacimos del caos
resurgidos de cenizas
somos los monstruos bajo la cama
el miedo colgado en un gancho
guardado en el closet
con la ropa vieja que no nos queremos poner
porque nos hace sentir desdichados
por los tiempos que ya pasaron
donde trazábamos sueños
que se fueron olvidando.
Hay almas como la tuya
que son mejores que otras
déjate moldear por mis manos
no te quedes a morir con los más débiles
mártires incorpóreos;
vales más que estas monedas
sigues jugando a las muñecas
intentando rescatar
lo que queda de inocencia
y no te he podido robar;
alguien te creó perfecta
pero todo tiene un precio
y aún así intentaste salvarme
de seguir haciéndonos daño;
no pertenecemos aquí
el miedo dejó la ciudad
enquistándose en los pueblos
y ahora cierran las ventanas
nos huyen y nos señalan
como un cuervo que atrae desgracias
pero siempre estuvieron presente
tan solo las ignoraban
ancianos que se quedaron estáticos
esperando su momento de cambiar el mundo
fingiendo ser felices
abriendo sus bocas
mostrando sus risas
con sus dientes amarillos
con sus canas en el pelo
con tantas arrugas y cicatrices
y corazones gritando auxilio
porque sólo latían por latir
y nunca estuvieron vivos.
Me sumerjo en la bañera,
dejo caer la botella
sorbiéndola lentamente
castigándome con el ardor
que causa el vodka barato
sobre mi boca quebrada
y mi lengua calcinada
por tantas palabras calladas
que he tenido que tragar;
quién no ha jugado este juego
sumergir toda la cara
ver a los ojos chocar
la superficie del agua
mientras las manos comprimen
a cada fosa nasal
para que el aire no escape
y se comienza a contar:
“Uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis…”
Quisiera llegar al 300
sin respirar
mirar mi cuerpo flotar
mientras mi alma se aleja
de la tiniebla a la luz
al umbral que nos separa
de los vivos y los muertos.