James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Chorros de luz
caen a ráfagas del cielo
en el mismo momento
que entrando a los ojos
un besar misterioso
que los obliga a cerrar
unir las narices
a veces chocadas
pero aficionadas
a saberse estar
de la voz que cae
en la baba del beso
lleno de lengua hambrienta
de lo dicho sin palabras
onomatopeyas de un amor
indescifrable ilógico e inestable
en creciente variedad
chupa a cucharadas
caricias manipuladas
de cosas inventadas
en un maladar
para madurar
amortizaciones humanas
cuando la campana
imita su llanto
cuando el bello canto
es dulce callar.
En anochecida
del campo en prisiones
en concentraciones
para trabajar.
Cuando la tormenta
con temblor inventa
algo al malestar
del odio dormido
que te ha convencido ;
hoy has de matar...
caen a ráfagas del cielo
en el mismo momento
que entrando a los ojos
un besar misterioso
que los obliga a cerrar
unir las narices
a veces chocadas
pero aficionadas
a saberse estar
de la voz que cae
en la baba del beso
lleno de lengua hambrienta
de lo dicho sin palabras
onomatopeyas de un amor
indescifrable ilógico e inestable
en creciente variedad
chupa a cucharadas
caricias manipuladas
de cosas inventadas
en un maladar
para madurar
amortizaciones humanas
cuando la campana
imita su llanto
cuando el bello canto
es dulce callar.
En anochecida
del campo en prisiones
en concentraciones
para trabajar.
Cuando la tormenta
con temblor inventa
algo al malestar
del odio dormido
que te ha convencido ;
hoy has de matar...