El cordobés enmascarado
Poeta recién llegado
Ícaro alado que al Olimpo se ha enfrentado
con alas de cera y barro
En el monte se queja Prometeo, cada día sus ojos son arrancados por los cuervos osó robar a los dioses el fuego
Júpiter nos asusta con su trueno, Juno nos regala su pan, Minerva nos enseña a esquivar el mal
Mercurio es el mensajero entre los hombres y el cielo, Marte es vengador pero también hace que nuestros campos exciban su verdor
Vesta la llama del hogar, lares y penates, sus esculturas lucen junto a floridos arriates
Atrios y peristilos, aras y cipos, niños que hacen sonar sus pitos
Perros que dejan escapar un ladrido, aurigas que compiten en el circo, vagabundos con arapos raídos
Al morir pagan una moneda al barquero, da igual si eres emperador o fraguero, soldado o batanero, agricultor o cordelero, asesino a sueldo o tabernero
Baco lleva racimos de uvas en el cuello, le siguen sátiros, ninfas y Sileno, todos aplauden al cortejo
Sacerdotes que examinan entrañas, que entonan oraciones olvidadas y extrañas, entre nubes de incienso de fresno
Esclavos que recuerdan su hogar con añoranza, que perdieron a los suyos en una matanza, que sienten como se les revienta la espalda
Gentío en el foro, patricios llenos de oro, curiales que malgastan su tesoro, buscan el protagonismo de cualquier modo
Prostitutas a dos denarios, sacerdotisas con lujosos relicarios, obedientes sicarios de cuchillos afilados
Quien diría que de ésto hace dos mil años, son cosas que yo escucho y veo a diario, ejemplos que demuestran lo poco que hemos cambiado
El cordobés enmascarado.
En el monte se queja Prometeo, cada día sus ojos son arrancados por los cuervos osó robar a los dioses el fuego
Júpiter nos asusta con su trueno, Juno nos regala su pan, Minerva nos enseña a esquivar el mal
Mercurio es el mensajero entre los hombres y el cielo, Marte es vengador pero también hace que nuestros campos exciban su verdor
Vesta la llama del hogar, lares y penates, sus esculturas lucen junto a floridos arriates
Atrios y peristilos, aras y cipos, niños que hacen sonar sus pitos
Perros que dejan escapar un ladrido, aurigas que compiten en el circo, vagabundos con arapos raídos
Al morir pagan una moneda al barquero, da igual si eres emperador o fraguero, soldado o batanero, agricultor o cordelero, asesino a sueldo o tabernero
Baco lleva racimos de uvas en el cuello, le siguen sátiros, ninfas y Sileno, todos aplauden al cortejo
Sacerdotes que examinan entrañas, que entonan oraciones olvidadas y extrañas, entre nubes de incienso de fresno
Esclavos que recuerdan su hogar con añoranza, que perdieron a los suyos en una matanza, que sienten como se les revienta la espalda
Gentío en el foro, patricios llenos de oro, curiales que malgastan su tesoro, buscan el protagonismo de cualquier modo
Prostitutas a dos denarios, sacerdotisas con lujosos relicarios, obedientes sicarios de cuchillos afilados
Quien diría que de ésto hace dos mil años, son cosas que yo escucho y veo a diario, ejemplos que demuestran lo poco que hemos cambiado
El cordobés enmascarado.