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Hábito

MarcosR

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
He sido apenas,
quizá, la pena,
quizá un instante
que está distante
y es indistinto.
He sido tinto,
también errante,
irrelevante,
también urgente,
quizá hermenéutico
y a veces cínico, difamatorio,
empobrecido, contradictorio.
Constituido de largas vísperas,
tras un sentido que está
perdido en vendavales.

Los arrabales nos han parido.

He adquirido el hábito
de cuestionarlo todo.
De andar hurgando
por el lenguaje,
haciendo hogueras
todas las noches
como derroche por tanta espera
en las tinieblas del desconcierto.
Y descubrirme por los espejos
obsesionado con esconderme,
y señalarme con virulencia
los entredichos, las disonancias,
las malas mañas de mis canciones,
de mis nociones sobre la nada.

Sigo vagando por los pretiles
bajo el influjo de un pensamiento
que no concibo aún del todo,
y es justamente lo que me queda...
Una moneda lanzada al viento
de las leyendas que nadie ha escrito.

Acurrucado en la lejanía
con el abrigo que dan los años,
cierro los ojos acontecidos
de mil adioses por los caminos,
prerrogativas que voy dejando
como sustento bajo la almohada.

Mudos los rostros que me buscaban...

Adonde vuelvo todos se han ido.
 
Última edición:
He sido apenas,
quizá, la pena,
que en un instante
que está distante
y es indistinto,
tinto y errante,
irrelevante,
también urgente,
quizá hermenéutico
y a veces cínico, difamatorio,
empobrecido, contradictorio.
Constituido de largas vísperas,
tras un sentido que está
perdido en vendavales.

Los arrabales nos han parido.

He adquirido el hábito
de cuestionarlo todo.
De andar hurgando
por el lenguaje,
haciendo hogueras
todas las noches
como derroche de tanta espera
por las tinieblas del desconcierto.
Y descubrirme por los espejos
obsesionado con esconderme,
y señalarme con virulencia
los entredichos, las disonancias,
las malas mañas de mis canciones,
de mis nociones sobre la nada.

Sigo vagando por los pretiles
bajo el influjo de un pensamiento
que no concibo aún del todo,
y es justamente lo que me queda...
Una moneda lanzada al viento
de las leyendas que nadie ha escrito.

Acurrucado en la lejanía
con el abrigo que dan los años,
cierro los ojos acontecidos
de mil adioses por los caminos,
prerrogativas que voy dejando
como sustento bajo la almohada.

Mudos los rostros que me buscaban...

Adonde vuelvo todos se han ido.
Muy bueno compañero!
Un gusto pasar por sus reflexiones.
Gran saludo
 
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