James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Bajo el hábito sospechoso
Del que no saluda
Mira sus pies como duda
Y no acierta a respirar.
Perdido en nieblas tenebrosas
No tiene hijos ni esposa
Ni nadie que piense en él
Ni cocina ni mantel.
Los ecos de las chismosas
Todas madres y esposas
Le dan vueltas a sus cosas
Le hacen salir del papel.
Y un día que camina
Con una sonrisa fina
Cabeza alta de morfina
Con la voz que le ilumina
Aprieta la jeringuilla;
Una y otra vez
Heridos no, ni muertos
Vivirán en lo perpetuo
Con la misma sangre que él
Llenos de bichos rencorosos
Que hacen bajar los ojos
Bajo el hábito sospechoso
Del que no saluda
Mira sus pies como duda
Y no acierta a respirar.
Del que no saluda
Mira sus pies como duda
Y no acierta a respirar.
Perdido en nieblas tenebrosas
No tiene hijos ni esposa
Ni nadie que piense en él
Ni cocina ni mantel.
Los ecos de las chismosas
Todas madres y esposas
Le dan vueltas a sus cosas
Le hacen salir del papel.
Y un día que camina
Con una sonrisa fina
Cabeza alta de morfina
Con la voz que le ilumina
Aprieta la jeringuilla;
Una y otra vez
Heridos no, ni muertos
Vivirán en lo perpetuo
Con la misma sangre que él
Llenos de bichos rencorosos
Que hacen bajar los ojos
Bajo el hábito sospechoso
Del que no saluda
Mira sus pies como duda
Y no acierta a respirar.
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