Andeco
Poeta recién llegado
¿Acaso nadie me escucha?
Los brillantes signos de la noche golpean un cristal que se dice mío,
insoportable es el llanto de la nube sin alma.
La cascada es tan lejana, tan utópica y fatal
que de un bocado me devora a mí y a la solitaria luna,
la continua danza de las rejas me impide superar la materialidad de mi carne,
un nido de dudas obstruye la única salida posible, el sueño.
Anónima marea de aire me sale del pecho para destruir el silencio desde adentro:
encerrado en el marco de una ventana estoy,
buscando una estrella no nacida me desvanezco,
esperando la marcha de un fuego me ausento del aire,
al fin lo veo,
apoyado en lo ennegrecido avanza desde un interior que aún ignoro,
AUXILIO,
Su luz es veloz y radiante,
Solo yo la veo, el resto mira el suelo.
Los brillantes signos de la noche golpean un cristal que se dice mío,
insoportable es el llanto de la nube sin alma.
La cascada es tan lejana, tan utópica y fatal
que de un bocado me devora a mí y a la solitaria luna,
la continua danza de las rejas me impide superar la materialidad de mi carne,
un nido de dudas obstruye la única salida posible, el sueño.
Anónima marea de aire me sale del pecho para destruir el silencio desde adentro:
encerrado en el marco de una ventana estoy,
buscando una estrella no nacida me desvanezco,
esperando la marcha de un fuego me ausento del aire,
al fin lo veo,
apoyado en lo ennegrecido avanza desde un interior que aún ignoro,
AUXILIO,
Su luz es veloz y radiante,
Solo yo la veo, el resto mira el suelo.