GRITANDO DE DOLOR
Me queda abajo el alma
perdida entre los libros
y el polvo de este cuarto
que queda en el olvido
corrí tras de mis metas
estrellas en el cielo
brillantes a mis ojos
insumos de mis sueños,
en esta cuerda floja
se balancea el miedo
como una flecha rota
que quiebra este silencio
y deja la humedad,
las gotas de sudor
de aquel que se despierta
gritando de dolor.
Quisiera despertar,
quisiera renacer,
quisiera reencarnar
en mente, en alma y cuerpo
si existe un más allá
quisiera descubrirlo
dejar atrás el mal
que he dado y recibido;
el tiempo es mi castigo
el lastre a mis espaldas
me repite insistente
jugando con mi mente
que me acecha la muerte
¡y ya no puede ser!
La tierra que he labrado
se queda desolada
y el agua envenenada
de indiferencia y odio
es todo mi legado
la huella que se queda
en esta tierra estéril
marchita de dolor.
Me queda abajo el alma
perdida entre los libros
y el polvo de este cuarto
que queda en el olvido
corrí tras de mis metas
estrellas en el cielo
brillantes a mis ojos
insumos de mis sueños,
en esta cuerda floja
se balancea el miedo
como una flecha rota
que quiebra este silencio
y deja la humedad,
las gotas de sudor
de aquel que se despierta
gritando de dolor.
Quisiera despertar,
quisiera renacer,
quisiera reencarnar
en mente, en alma y cuerpo
si existe un más allá
quisiera descubrirlo
dejar atrás el mal
que he dado y recibido;
el tiempo es mi castigo
el lastre a mis espaldas
me repite insistente
jugando con mi mente
que me acecha la muerte
¡y ya no puede ser!
La tierra que he labrado
se queda desolada
y el agua envenenada
de indiferencia y odio
es todo mi legado
la huella que se queda
en esta tierra estéril
marchita de dolor.