DISCULPAS SI HAY ERRORES ORTOGRAFICOS O DE PUNTUACION ESTA IMPROVISADO Y SIN REVICION...
...
Grietas profusas...
Superficie rasposa, inexpugnable,
Endurecida por escarnecedores bombardeos
de salinos proyectiles,
humedecida y secada
por fraudulentos relampagueos incesantes,
arremetiendo con impetuosa voracidad
evaporando, desertificando y quebrajando,
dejando sal dispersa en el todo,
esterilizando, amasijando e inutilizando
para que nada vuelva a nacer.
Pero la naturaleza sabiamente
acumula, una y otra vez, las infames nubes
atormentando la corteza,
con el fragoroso llanto de ángeles malditos...
Ablandando y endureciendo de manera constante
entremezclados en nefastos períodos.
Rajando, poco a poco,
el semblante de apariencia impenetrable
quien, de manera insistente, anhela ser destruido
para dejar fluir su delicado contenido.
Apuñalado por las pesadas piedras
que en caída libre, escriben tristes notas.
Noqueando y golpeando sin dejar marcas externas.
Como una toalla mojada
provocando hematomas y hemorragias internas.
Aturdiendo el blando carozo de la fruta caída...
Esperando hacer erupción,
de forma apasionada y violenta,
para poder brillar el fragante y líquido centro.
Chorrear y empapar el abollado envase
para ser consumido enteramente.
Y dejado sin aliento...
evaporar todo y no volver a divisar
las malversadoras nubes nunca jamás.
Pero eso ha de venir de manera eventual,
mientras tanto, sólo resta
seguir oculto, tapando las grietas profundas
con las arenas del olvido.
Dejándolas deslizarse con los incompresibles vientos de la vida.
Llenando las sangrantes rajas con filosos granos y pequeñas piedras
que hacen imposible toda cicatrización y las infectan.
Haciendo arder lenta, dolorosa y profusamente,
aguardando con ansias a ser depuradas y suturadas
para finalmente estallar en la final supernova.
Y devolver al entorno la esencia,
filtrada y tamizada
por el universo encontrado...,
romper el techo de mi letárgico sueño
eclosionando hacia una realidad distante, surrealista,
despojando el putrefacto líquido amniótico,
asfixiante, espeso y de oscuros matices.
Respirar por corto ciclo los dopantes gases
emanados por una efímera atmósfera.
Consumiéndome velozmente.
Feneciendo en pleno éxtasis frenético
hasta el último suspiro...
...
Grietas profusas...
Superficie rasposa, inexpugnable,
Endurecida por escarnecedores bombardeos
de salinos proyectiles,
humedecida y secada
por fraudulentos relampagueos incesantes,
arremetiendo con impetuosa voracidad
evaporando, desertificando y quebrajando,
dejando sal dispersa en el todo,
esterilizando, amasijando e inutilizando
para que nada vuelva a nacer.
Pero la naturaleza sabiamente
acumula, una y otra vez, las infames nubes
atormentando la corteza,
con el fragoroso llanto de ángeles malditos...
Ablandando y endureciendo de manera constante
entremezclados en nefastos períodos.
Rajando, poco a poco,
el semblante de apariencia impenetrable
quien, de manera insistente, anhela ser destruido
para dejar fluir su delicado contenido.
Apuñalado por las pesadas piedras
que en caída libre, escriben tristes notas.
Noqueando y golpeando sin dejar marcas externas.
Como una toalla mojada
provocando hematomas y hemorragias internas.
Aturdiendo el blando carozo de la fruta caída...
Esperando hacer erupción,
de forma apasionada y violenta,
para poder brillar el fragante y líquido centro.
Chorrear y empapar el abollado envase
para ser consumido enteramente.
Y dejado sin aliento...
evaporar todo y no volver a divisar
las malversadoras nubes nunca jamás.
Pero eso ha de venir de manera eventual,
mientras tanto, sólo resta
seguir oculto, tapando las grietas profundas
con las arenas del olvido.
Dejándolas deslizarse con los incompresibles vientos de la vida.
Llenando las sangrantes rajas con filosos granos y pequeñas piedras
que hacen imposible toda cicatrización y las infectan.
Haciendo arder lenta, dolorosa y profusamente,
aguardando con ansias a ser depuradas y suturadas
para finalmente estallar en la final supernova.
Y devolver al entorno la esencia,
filtrada y tamizada
por el universo encontrado...,
romper el techo de mi letárgico sueño
eclosionando hacia una realidad distante, surrealista,
despojando el putrefacto líquido amniótico,
asfixiante, espeso y de oscuros matices.
Respirar por corto ciclo los dopantes gases
emanados por una efímera atmósfera.
Consumiéndome velozmente.
Feneciendo en pleno éxtasis frenético
hasta el último suspiro...