Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
GRANDES PEQUEÑECES
¿Quién roza la nostalgia? Sin razón alocada. Sentimiento adverso del verso y en la palabra, recóndita jugada a escondidas mientras miras, de que carta te descartas. El final no es fin de peldaño de escalera, los caracoles no son constructores de espacios y sus babas no son bálsamo de hadas. Los rincones sólo sabes tu bárrelos con tus pestañas. Y en las frías mañanas, pones un verano en cada una de las ventanas de mi alma.
Y paseamos juntos y bailamos en la punta de una espiga. Nos mecemos y acompasados van a buscarse los besos en donde se mece el arrullo de los enamorados. Y como un gato te ronroneo y quiero pasar entre tus piernas para limpiarte a lametazos, tus tacos. Y en defensa de lo impuro, hago puro el verso que me dicta la mano y renombrando cada uno de los astros que se te parecen, no digo nada y siento que nada soy y a la vez lo soy todo a tú lado.
Y volando, venciendo los miedos, curarme las heridas en la enfermería donde las estrellas sanan todas sus puntas estelares. Por favor que alguien me deje la pizarra de la escuela, en donde pueda pintarte una casita con techo rojo, una venatana, una puertita pequeña y un jardín con dos margaritas con ojitos, un perrito que ladra, un tractor al costado de una valla blanca, un sol que sonría y tú con una falda triangular a cuadros, dos coletas y una nota a pie de pagina que diga, ES ELLA QUE ME ESTA ESPERANDO.
¿Quién roza la nostalgia? Sin razón alocada. Sentimiento adverso del verso y en la palabra, recóndita jugada a escondidas mientras miras, de que carta te descartas. El final no es fin de peldaño de escalera, los caracoles no son constructores de espacios y sus babas no son bálsamo de hadas. Los rincones sólo sabes tu bárrelos con tus pestañas. Y en las frías mañanas, pones un verano en cada una de las ventanas de mi alma.
Y paseamos juntos y bailamos en la punta de una espiga. Nos mecemos y acompasados van a buscarse los besos en donde se mece el arrullo de los enamorados. Y como un gato te ronroneo y quiero pasar entre tus piernas para limpiarte a lametazos, tus tacos. Y en defensa de lo impuro, hago puro el verso que me dicta la mano y renombrando cada uno de los astros que se te parecen, no digo nada y siento que nada soy y a la vez lo soy todo a tú lado.
Y volando, venciendo los miedos, curarme las heridas en la enfermería donde las estrellas sanan todas sus puntas estelares. Por favor que alguien me deje la pizarra de la escuela, en donde pueda pintarte una casita con techo rojo, una venatana, una puertita pequeña y un jardín con dos margaritas con ojitos, un perrito que ladra, un tractor al costado de una valla blanca, un sol que sonría y tú con una falda triangular a cuadros, dos coletas y una nota a pie de pagina que diga, ES ELLA QUE ME ESTA ESPERANDO.