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Granada y sus nieves eternas

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
( CUENTO PARA MIS NIETAS)

Granada y sus nieves eternas

-Cuéntame un cuento Abuelita
de ésos que a ti te contaban.
-Hoy te contaré una historia
que sucedió por Granada.
Hace muchos, muchos años
contaban que una sultana
lloraba muy compungida,
en el patio de la Alhambra.
Un hada azul que la vio
bajó para consolarla.
Le dijo - Bella princesa
¿Porqué de esa pena amarga?
-De noche en el alminar
miro la luna, tan alta,
que quiero subir con ella;
Desde su balcón de nácar
ver como a mi Andalucía
su luz la vuelve encantada.
Que la luna se hace bruja
por sus calles y sus plazas
y le da hechizo de sombra
y bebedizo de plata.
Quiero volar a la luna.
Desde su blanca atalaya,
contemplaré las marismas
y ver sus dunas doradas,
cuando de noche la funde
en fragua de bronce y nácar.
Llévame tú hasta la luna
condúceme a su baranda.
Quiero ver como la luna.
con los pinceles del agua
dibuja sobre su río
el verde olivar que baña.
Me han dicho que coquetea
acariciando sus aguas,
dándole achares de amores
como niña enamorada.
En noches de luna llena
desde Córdoba a Granada
la luna cual bandolera
y en su jaca cartujana
recorre la serranía
asaltando la mañana.
Yo me muero aquí de pena
asomada a mi ventana,
sin conseguir ese sueño
y que tanto anhela mi alma.
El hada compadecida,
dice después de escucharla
-Cumpliré yo tus deseos,
pero antes de que el sol salga,
deberás volver deprisa
al patio de la Alhalambra,
o dormirás para siempre
convertida en nieve blanca.
La niña sube despacio,
hasta su luna de nácar
mirando su Andalucía
desde su blanca atalaya.
No se cansaban sus ojos
de mirarla y contemplarla.
Despertaba el horizonte
por los caminos del alba.
¡Ay! luna, luna haz que esta noche
sea para mi más larga.
Tanto retrasó su vuelta
que se volvió nieve blanca.
El hada junto a la luna,
compadecida lloraba.
La cogió sobre sus brazos.
Puso a la bella sultana,
en el monte Mulhacén
convertida en nieve blanca.
Allí sigue desde entonces
mirando hacia su Granada.
 
Última edición:
CUENTO
.........................................................................................................................
-Cuéntame un cuento, Abuela,
de ésos que a tí te contaban.
-Te contaré una historia,
que sucedió en Granada.
Hace muchos, muchos años...

Había una sultana,
que lloraba compungida
en el patio de la Alhambra.
Un hada azul ,que la vio,
bajó para consolarla.
Le dijo : Bella princesa
¿Por qué esa pena amarga?.
-De noche en el alminar
miro la luna tan alta,
que quiero subir con ella.
Desde su balcón de nácar
ver cómo a mi Andalucía
su luz la vuelve encantada.
Que la luna se hace bruja
por sus calles y sus plazas
y le da hechizo de sombra
y bebedizo de plata.
Quiero volar a la luna.
Desde su blanca atalaya,
contemplaré las marismas.
veré sus dunas doradas,
cuando de noche la funde
en fragua de bronce y nácar.
-Llévame hasta la luna,
condúceme a su baranda.
Quiero ver cómo la luna.
con los pinceles del agua
dibuja sobre su río
el verde olivar que baña.
Me han dicho que coquetea,
acariciando sus aguas,
dándole achares de amores
como niña enamorada.
En noches de luna llena
desde Córdoba a Granada
la luna es bandolera
y en su jaca cartujana
recorre la serranía
asaltando la mañana.
Yo me muero aquí de pena,
asomada a mi ventana,
sin conseguir ese sueño
que tanto anhela mi alma.
El hada compadecida,
dice después de escucharla
-Cumpliré yo tus deseos;
pero, antes de que el sol salga,
deberás volver deprisa
al patio de la Alhalambra,
o dormirás para siempre
convertida en nieve blanca.
La niña sube despacio,
hasta su luna de nácar,
mirando su Andalucía
desde su blanca atalaya.
No se cansaban sus ojos
de mirarla y contemplarla.
Despertaba el horizonte
por los caminos del alba...
¡Ay!, luna, haz que la noche
sea para mi más larga.
Tanto retrasó su vuelta,
que se hizo nieve blanca.
El hada junto a la luna,
compadecida lloraba.
La cogió sobre sus brazos.
Puso a la bella sultana
en el monte Mulhacén,
convertida en nieve blanca.
Allí sigue desde entonces,
mirando hacia Granada.
bellísimo poema-romance que encandila a los niños y a los mayores ¡Muy bello!,Carmen Me ha entusiasmado enormemente.Mi estrellas y reputación si me dejan.Un beso desde esas cumbres nevdas.Salvador
 
CUENTO
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-Cuéntame un cuento Abuela
de ésos que a tí te contaban.
-Te contaré una historia
que sucedió en Granada.
Hace muchos, muchos años

había una sultana
que lloraba compungida,
en el patio de la Alhambra.
Un hada azul que la vio
bajó para consolarla.
Le dijo - Bella princesa
¿Porqué esa pena amarga?.
-De noche en el alminar
miro la luna tan alta
que quiero subir con ella.
Desde su balcón de nácar
ver como a mi Andalucía
su luz la vuelve encantada.
Que la luna se hace bruja
por sus calles y sus plazas
y le da hechizo de sombra
y bebedizo de plata.
Quiero volar a la luna.
Desde su blanca atalaya,
contemplaré las marismas
y ver sus dunas doradas,
cuando de noche la funde
en fragua de bronce y nácar.
Llévame hasta la luna
condúceme a su baranda.
Quiero ver como la luna.
con los pinceles del agua
dibuja sobre su río
el verde olivar que baña.
Me han dicho que coquetea
acariciando sus aguas,
dándole achares de amores
como niña enamorada.
En noches de luna llena
desde Córdoba a Granada
la luna es bandolera
y en su jaca cartujana
recorre la serranía
asaltando la mañana.
Yo me muero aquí de pena
asomada a mi ventana,
sin conseguir ese sueño
que tanto anhela mi alma.
El hada compadecida,
dice después de escucharla
-Cumpliré yo tus deseos,
pero antes de que el sol salga,
deberás volver deprisa
al patio de la Alhalambra,
o dormirás para siempre
convertida en nieve blanca.
La niña sube despacio,
hasta su luna de nácar
mirando su Andalucía
desde su blanca atalaya.
No se cansaban sus ojos
de mirarla y contemplarla.
Despertaba el horizonte
por los caminos del alba.
¡Ay! luna haz que la noche
sea para mi mas larga.
Tanto retrasó su vuelta
que se hizo nieve blanca.
El hada junto a la luna,
compadecida lloraba.
La cogió sobre sus brazos.
Puso a la bella sultana,
en el monte Mulhacén
convertida en nieve blanca.
Allí sigue desde entonces
mirando hacia Granada.
Hermoso, yo hubiera querido una abuela como ésta... Con mágicas historias en verso y semejante maestría para contarlas. precioso.. Un saludo.
 
CUENTO
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-Cuéntame un cuento Abuela
de ésos que a tí te contaban.
-Te contaré una historia
que sucedió en Granada.
Hace muchos, muchos años

había una sultana
que lloraba compungida,
en el patio de la Alhambra.
Un hada azul que la vio
bajó para consolarla.
Le dijo - Bella princesa
¿Porqué esa pena amarga?.
-De noche en el alminar
miro la luna tan alta
que quiero subir con ella.
Desde su balcón de nácar
ver como a mi Andalucía
su luz la vuelve encantada.
Que la luna se hace bruja
por sus calles y sus plazas
y le da hechizo de sombra
y bebedizo de plata.
Quiero volar a la luna.
Desde su blanca atalaya,
contemplaré las marismas
y ver sus dunas doradas,
cuando de noche la funde
en fragua de bronce y nácar.
Llévame hasta la luna
condúceme a su baranda.
Quiero ver como la luna.
con los pinceles del agua
dibuja sobre su río
el verde olivar que baña.
Me han dicho que coquetea
acariciando sus aguas,
dándole achares de amores
como niña enamorada.
En noches de luna llena
desde Córdoba a Granada
la luna es bandolera
y en su jaca cartujana
recorre la serranía
asaltando la mañana.
Yo me muero aquí de pena
asomada a mi ventana,
sin conseguir ese sueño
que tanto anhela mi alma.
El hada compadecida,
dice después de escucharla
-Cumpliré yo tus deseos,
pero antes de que el sol salga,
deberás volver deprisa
al patio de la Alhalambra,
o dormirás para siempre
convertida en nieve blanca.
La niña sube despacio,
hasta su luna de nácar
mirando su Andalucía
desde su blanca atalaya.
No se cansaban sus ojos
de mirarla y contemplarla.
Despertaba el horizonte
por los caminos del alba.
¡Ay! luna haz que la noche
sea para mi mas larga.
Tanto retrasó su vuelta
que se hizo nieve blanca.
El hada junto a la luna,
compadecida lloraba.
La cogió sobre sus brazos.
Puso a la bella sultana,
en el monte Mulhacén
convertida en nieve blanca.
Allí sigue desde entonces
mirando hacia Granada.
Ayyy Crmen, qué poema hecho leyenda, los niños vivirán esta fantasía blanca y de nácar y cada vez que miren Sierra Nevada se acordarán de la sultanita y su luna de nácar. Me ha encantado leerte, muchísimo amiga. Besazos llenos de cariño y de admiración...Muááááááá...
 
Que pena se haya quedado así ... amo a las montañas y ellas en su inmensidad me enseñan la verdadera pequeñez del hombre , y sé que hay seres especiales por los ventisqueros para el que sabe paciente escuchar el idioma del viento , en las noches estrelladas de invierno , entre la soledad de tu saco sobre la nieve colgado de una cornisa a cien metros del suelo , cuando comprendes la dimensión del universo , y nuestra insignificancia y nuestras ignorancias absolutas que conocen los cantos rodaos que se amontonan humildes cantado en un idioma desconocido resbalando en avalancha de glaciar ya yerto por los corredores hijos de los grandes bloques de las morrenas . Desaparecieron las personas con las primeras nieves y en mi soledad hablaba con las piedras que tenían forma de persona , y hasta se movían ... Tras diez días aparecieron como espectros dos alpinistas asturianos , perdidos en la inmensidad de la norte del Mont
Perdu durmiendo en una cueva de osos de los oriundos extinguidos ya sin memoria , sólo dejada para sus hermanos eslovenos que crecen en estos años , de apoqito ; un osezno berreon como un muñeco de peluche ... y los sarrios desconfiados con razón entre los siempre invisibles lagopodos y los arminios , blancos como una novia suave como si se moviera la nieve y son invisibles a las fotografias como los espectros , de otra dimensión por las que se entran por fisuras y rimayas profundas de las que salen ecos de las catacumbas de la tierra , es Basajaun , tocando su barba roja con los dedos leñosos , y no me sujetan las piernas por eso pico dexametasona para salir del mundo real y volver a la mentira del lugar de los hombres , pensando en mi amada , en ama que es sabia y en la niña de mis ojos y comprendo , que hay montañas , las más de mi y yo suyas bajo mi techo ...maite zaitu
nire maizteko usaia , bizitzarako , oso urbil , te lo prometo como los tratos de antes sellados con un beso eterno como infalibilidad de la palabra dada , la más grandiosa cumbre mujeres mis dueñas y yo preso con gusto de esas cadenas , que si se me van rompería mis entrañas buscando su querencia para ir al su lado sin dudar , porque amo las montañas .

Gracias Capasa por cuento regalo extraordinario .
Mil besos en sus pies desnudos y felicidad eterna en repleta de gran amor deseo tenga en correspondecia mutua .
Abrazos grandes :

Jon
 
Última edición:
CUENTO
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-Cuéntame un cuento Abuela
de ésos que a tí te contaban.
-Te contaré una historia
que sucedió en Granada.
Hace muchos, muchos años

había una sultana
que lloraba compungida,
en el patio de la Alhambra.
Un hada azul que la vio
bajó para consolarla.
Le dijo - Bella princesa
¿Porqué esa pena amarga?.
-De noche en el alminar
miro la luna tan alta
que quiero subir con ella.
Desde su balcón de nácar
ver como a mi Andalucía
su luz la vuelve encantada.
Que la luna se hace bruja
por sus calles y sus plazas
y le da hechizo de sombra
y bebedizo de plata.
Quiero volar a la luna.
Desde su blanca atalaya,
contemplaré las marismas
y ver sus dunas doradas,
cuando de noche la funde
en fragua de bronce y nácar.
Llévame hasta la luna
condúceme a su baranda.
Quiero ver como la luna.
con los pinceles del agua
dibuja sobre su río
el verde olivar que baña.
Me han dicho que coquetea
acariciando sus aguas,
dándole achares de amores
como niña enamorada.
En noches de luna llena
desde Córdoba a Granada
la luna es bandolera
y en su jaca cartujana
recorre la serranía
asaltando la mañana.
Yo me muero aquí de pena
asomada a mi ventana,
sin conseguir ese sueño
que tanto anhela mi alma.
El hada compadecida,
dice después de escucharla
-Cumpliré yo tus deseos,
pero antes de que el sol salga,
deberás volver deprisa
al patio de la Alhalambra,
o dormirás para siempre
convertida en nieve blanca.
La niña sube despacio,
hasta su luna de nácar
mirando su Andalucía
desde su blanca atalaya.
No se cansaban sus ojos
de mirarla y contemplarla.
Despertaba el horizonte
por los caminos del alba.
¡Ay! luna haz que la noche
sea para mi mas larga.
Tanto retrasó su vuelta
que se hizo nieve blanca.
El hada junto a la luna,
compadecida lloraba.
La cogió sobre sus brazos.
Puso a la bella sultana,
en el monte Mulhacén
convertida en nieve blanca.
Allí sigue desde entonces
mirando hacia Granada.
Ver la sierra nevada y arrimarse a esa ceremonia de unas ilusiones
que son viaje para una fantasia desgranada. excelente. saludos
de luzyabsenta
 
Que pena se haya quedado así ... amo a las montañas y ellas en su inmensidad me enseñan la verdadera pequeñez del hombre , y sé que hay seres especiales por los ventisqueros para el que sabe paciente escuchar el idioma del viento , en las noches estrelladas de invierno , entre la soledad de tu saco sobre la nieve colgado de una cornisa a cien metros del suelo , cuando comprendes la dimensión del universo , y nuestra insignificancia y nuestras ignorancias absolutas que conocen los cantos rodaos que se amontonan humildes cantado en un idioma desconocido resbalando en avalancha de glaciar ya yerto por los corredores hijos de los grandes bloques de las morrenas . Desaparecieron las personas con las primeras nieves y en mi soledad hablaba con las piedras que tenían forma de persona , y hasta se movían ... Tras diez días aparecieron como espectros dos alpinistas asturianos , perdidos en la inmensidad de la norte del Mont
Perdu durmiendo en una cueva de osos de los oriundos extinguidos ya sin memoria , sólo dejada para sus hermanos eslovenos que crecen en estos años , de apoqito ; un osezno berreon como un muñeco de peluche ... y los sarrios desconfiados con razón entre los siempre invisibles lagopodos y los arminios , blancos como una novia suave como si se moviera la nieve y son invisibles a las fotografias como los espectros , de otra dimensión por las que se entran por fisuras y rimayas profundas de las que salen ecos de las catacumbas de la tierra , es Basajaun , tocando su barba roja con los dedos leñosos , y no me sujetan las piernas por eso pico dexametasona para salir del mundo real y volver a la mentira del lugar de los hombres , pensando en mi amada , en ama que es sabia y en la niña de mis ojos y comprendo , que hay montañas , las más de mi y yo suyas bajo mi techo ...maite zaitu
nire maizteko usaia , bizitzarako , oso urbil , te lo prometo como los tratos de antes sellados con un beso eterno como infalibilidad de la palabra dada , la más grandiosa cumbre mujeres mis dueñas y yo preso con gusto de esas cadenas , que si se me van rompería mis entrañas buscando su querencia para ir al su lado sin dudar , porque amo las montañas .

Gracias Capasa por cuento regalo extraordinario .
Mil besos en sus pies desnudos y felicidad eterna en repleta de gran amor deseo tenga en correspondecia mutua .
Abrazos grandes :

Jon

Hola Jon siento ver tu mensaje después de tanto tiempo Luzyasenta ha vuelto hoy a traer este cuento-poema y es cuando he visto tu mensaje, lo siento ,me da la sensación que eres vasco o tienes una parte de ti vasca cosa que me trae hermosos recuerdos de mi niñez y de un pueblecito de la provincia de Vitoria donde pasé algunos años llamado Puentelarra así que doblemente gracias Un saludo tardío


Carmen
 
Precioso poema que me evoca recuerdos de Granada.Es una pena que salga mal editado.Un cordial saludo y disfruté mucho con su lectura.
 
Mi querido amigo has sacado una antigualla, es un cuento que escribí para mis nietas hace muchos años jeje… Gracias por traerlo de nuevo
Un abrazo. Carmen

Carmen.
Disfruto releyendo tus obras pasadas en el tiempo,
son una buena via para dejarse arrastrar entre bellas
secuencias poeticas que siempre ofreces.
gracias por responder. saludos amables de luzyabsenta
 
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