Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Goyita, la lagartija,
toma el sol en la terraza,
come migas de la hogaza
y duerme en una rendija.
En los insectos se fija;
si alguno pasa a su lado
se lo traga de un bocado
y se queda tan campante,
con una pose elegante
que te deja enamorado.
Tiene aspecto de dragón
pero nunca lanza llamas.
Su piel, cubierta de escamas,
causa mucha sensación.
Me entra a veces desazón
cuando sin cola aparece
y pienso…“en breve fallece,
pobrecilla, es horroroso”...
mas ocurre algo asombroso,
que otra colita le crece.
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