Ana Sofia Torres
Poeta recién llegado
La envidia le carcome el alma y destroza poco a poco sus dientes,
porque sin causa alguna, desgarran corazones agenos para sentirse superiores,
mientras pisotean y humillan a sus hermanos. Su bandera el egoismo; ser egoista y enseñar a serlo su lema.
Mientras ellos gozan inmenzamente, cuando ven la desgracia agena y se riaen a carcajadas en frente de un hermano con lagrimas que brotan de sus ojos, como espinas de una rosa, con un dolor incesante que apresa su corazón. Es tan grande la presión del pecho, como la algaravia que forman los Dioses cuando alguien eleva una oracion.
Y te ries sin descanzo y golpeas sin mirar si aun existe algo que golpear. Si aun existe algo que humillar. Un humilde hermano que te haga sentir superior. Un pobre y desgaciado ser, a quien pisotear.
porque sin causa alguna, desgarran corazones agenos para sentirse superiores,
mientras pisotean y humillan a sus hermanos. Su bandera el egoismo; ser egoista y enseñar a serlo su lema.
Mientras ellos gozan inmenzamente, cuando ven la desgracia agena y se riaen a carcajadas en frente de un hermano con lagrimas que brotan de sus ojos, como espinas de una rosa, con un dolor incesante que apresa su corazón. Es tan grande la presión del pecho, como la algaravia que forman los Dioses cuando alguien eleva una oracion.
Y te ries sin descanzo y golpeas sin mirar si aun existe algo que golpear. Si aun existe algo que humillar. Un humilde hermano que te haga sentir superior. Un pobre y desgaciado ser, a quien pisotear.