Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentía una aguja clavándose al lado de su boca.
Las sonrisas estallaban, en un campo que inocente
de rojos y delirios se llenaban.
Sentía la mitad de la cara transformándole el alma,
tratando inútilmente de volverse agua,
Pero en lugar de gotas era la sonrisa de lado
la que gobernaba; un vigía de humor negro
de locura alada, saboreándolo todo.
Una lengua de gloriosa conciencia
en la capital del alma, renovando su inocencia.
Todo es tan puro cuando no se sabe nada.
Por eso cierro los ojos de vez en cuando,
mientras el tiempo avanza.