Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca entenderé la esquizofrenia y desidia de tus actos,
que a más de veinte años aún se siga hablando de ti,
que ya van más de dos décadas y aún la herida duele,
aunque el río trae nuevo regadío
la mueca de arrepentido aún no se te ve en tu rostro,
rostro viejo y atormentado,
es que aún no expías tus pecados,
desde mi tierra aún se llora al desaparecido,
tu indolencia y desparpajo
que dejó tu estela,
de mal nacido y putrefacción.
Entre olas se mezclan peces y almas,
bajo tierra la raíz emerge del pecho
formando inusitadas flores
de escarlata y alba,
mi hermano yace ahí en algún lugar
de tantos que sembraste como trigo siniestro,
que sólo cuervos se atrevieron a picotear.
Me pregunto,
te pregunto,
¿por qué?,
más bajas la cabeza asintiendo tu culpa,
balbuceas....., la patria
enarbolando tus ojos en tono de súplica,
balbuceas...., me lo pedían,
más tus respuestas suenan a excusa,
donde la respuesta es sólo anécdota,
si la sangre fue diezmada
por campos, cordillera, ríos, océanos,
y el dolor se quedó para no irse
de la garganta sufriente de la madre, el hermano, el amigo, el compatriota.
Más la respuesta suena incesante en mi testa,
más tus respuestas siguen dando vueltas,
sin entender..., ¿por qué lo hiciste?,
si, quedaste en mi historia,
si, quedaste en la memoria de mi país,
que para tu infortunio ésta no se ha roto,
si, quedaste...........,
como el General Tirano......
que a más de veinte años aún se siga hablando de ti,
que ya van más de dos décadas y aún la herida duele,
aunque el río trae nuevo regadío
la mueca de arrepentido aún no se te ve en tu rostro,
rostro viejo y atormentado,
es que aún no expías tus pecados,
desde mi tierra aún se llora al desaparecido,
tu indolencia y desparpajo
que dejó tu estela,
de mal nacido y putrefacción.
Entre olas se mezclan peces y almas,
bajo tierra la raíz emerge del pecho
formando inusitadas flores
de escarlata y alba,
mi hermano yace ahí en algún lugar
de tantos que sembraste como trigo siniestro,
que sólo cuervos se atrevieron a picotear.
Me pregunto,
te pregunto,
¿por qué?,
más bajas la cabeza asintiendo tu culpa,
balbuceas....., la patria
enarbolando tus ojos en tono de súplica,
balbuceas...., me lo pedían,
más tus respuestas suenan a excusa,
donde la respuesta es sólo anécdota,
si la sangre fue diezmada
por campos, cordillera, ríos, océanos,
y el dolor se quedó para no irse
de la garganta sufriente de la madre, el hermano, el amigo, el compatriota.
Más la respuesta suena incesante en mi testa,
más tus respuestas siguen dando vueltas,
sin entender..., ¿por qué lo hiciste?,
si, quedaste en mi historia,
si, quedaste en la memoria de mi país,
que para tu infortunio ésta no se ha roto,
si, quedaste...........,
como el General Tirano......