startpink18
Poeta fiel al portal
Me siento asesinada como una gárgola en vuelo
aprieto mis alas y desangra mi alma, sintiendo
un fuego por dentro que arroja mi sangre
cubriendo la tierra, manchándola de mi ser
Mi ala izquierda se ha roto, va cortando cabezas,
rellenas de estiércol, que sólo piensan y expresan
su vil porquería, me arrulla el dolor oliendo el
temor que hay en su interior.
Vi caer mi ala derecha, va cortando sus manos
a aquellas que tocaron la mugre y lavaron creyendo
limpiarse de sus pecados que algún día cometieron
sin pensarlo y que algún día sus hijos pagaron.
Así me veo caer yo, lo que queda de mií
escupiendo fuego, llenando sus rostros de sosiego
mis ojos desangran al ver caer lo cierto
aquello que se ve a lo lejos es sólo el desconcierto
Ver caer la casa de dios aquella en que rezaron y
pidieron perdón, rezaron, suplicaron e imploraron
cae mi corazón de la impresión, la cruz de dios aquella
que colgamos sobre nuestro sucio cuello se incrustó en
mi corazón para morir sin ver salir al sol ni conocer el
amor que algún día me mato.
No le tengo miedo a la muerte ni al dolor sólo le tengo
a dios que con un dedo bien podría destruirnos,
y así vivimos pecando sin saber lo que practicamos
sin saber que el olor a pestilencia es nuestro mismo olor
podrido que llevamos incrustado en nuestro cuerpo.
aprieto mis alas y desangra mi alma, sintiendo
un fuego por dentro que arroja mi sangre
cubriendo la tierra, manchándola de mi ser
Mi ala izquierda se ha roto, va cortando cabezas,
rellenas de estiércol, que sólo piensan y expresan
su vil porquería, me arrulla el dolor oliendo el
temor que hay en su interior.
Vi caer mi ala derecha, va cortando sus manos
a aquellas que tocaron la mugre y lavaron creyendo
limpiarse de sus pecados que algún día cometieron
sin pensarlo y que algún día sus hijos pagaron.
Así me veo caer yo, lo que queda de mií
escupiendo fuego, llenando sus rostros de sosiego
mis ojos desangran al ver caer lo cierto
aquello que se ve a lo lejos es sólo el desconcierto
Ver caer la casa de dios aquella en que rezaron y
pidieron perdón, rezaron, suplicaron e imploraron
cae mi corazón de la impresión, la cruz de dios aquella
que colgamos sobre nuestro sucio cuello se incrustó en
mi corazón para morir sin ver salir al sol ni conocer el
amor que algún día me mato.
No le tengo miedo a la muerte ni al dolor sólo le tengo
a dios que con un dedo bien podría destruirnos,
y así vivimos pecando sin saber lo que practicamos
sin saber que el olor a pestilencia es nuestro mismo olor
podrido que llevamos incrustado en nuestro cuerpo.