danie
solo un pensamiento...
Existimos en el torrente nombrado por la Ilíada y la Odisea de Homero,
en las hazañas contadas por Heráclito,
sentencias del Oráculo y de Delfos.
Somos la cosecha de la cúspide humana,
Somos la cosecha de la cúspide humana,
complaciente desdicha errante.
Nuestro etéreo itinerario
acarrea a héroes y macizos senderos
implorando pasión, escoria del deleite,
acarrea a héroes y macizos senderos
implorando pasión, escoria del deleite,
bajo la mente de los mártires,
pérfida esperanza perenne,
inmensos bautices de caudillajes que son polvareda,
pérfida esperanza perenne,
inmensos bautices de caudillajes que son polvareda,
imperios en ruinas consumidas
durante milenios por los pecados lascivos,
hexámetros de mitología y oscurantismo.
hexámetros de mitología y oscurantismo.
Somos la flecha de Paris guiada por Apolo, en el tendón de Aquiles,
el dolor de nuestros ancestros nativos por la espada imperialista,
lóbrego piélago bajo la potestad del crepúsculo,
la pesadilla juzgada del caído,
la belicosa yunta y la guerra,
lóbrego piélago bajo la potestad del crepúsculo,
la pesadilla juzgada del caído,
la belicosa yunta y la guerra,
pirámides ególatras en las memorias de la historia,
los dos lados de Jano que rebuznan,
los dos lados de Jano que rebuznan,
mirando al futuro y al pasado,
enceguecidas por el velo de la impunidad.
Las galimatías del colmillo de ocre que intrigan,
simbologías que ni los grandes eruditos de siglo del todo comprenderán.
Los trebejos de los estrategas,
Los trebejos de los estrategas,
usados para sus fines sin mera elocuencia.
El duro y garrido mazo de Thor,
salpicando los cielos con la sangre pagana,
El duro y garrido mazo de Thor,
salpicando los cielos con la sangre pagana,
el oculto labor de los péndulos
en los vaivenes del viento,
la suerte de Loki frente a los ojos de su necio: padre Odín.
Un incesante arquetipo
que se remueve y goza con complacencia,
un retrato cuarteado frente a la sentencia de otra efigie,
un retrato cuarteado frente a la sentencia de otra efigie,
haciéndose añicos frente a los ojos de la omnipotencia.
Placas tectónicas de acero, pergamino de usanzas goda,
una pértiga de aborrecimiento en un cajón;
tupidas persianas de la vigilia,
Placas tectónicas de acero, pergamino de usanzas goda,
una pértiga de aborrecimiento en un cajón;
tupidas persianas de la vigilia,
avizorando a la existencia.
Alboradas, plenilunios y eclipses del sol.
Suspiros de resaca, arcilla y caliza,
Alboradas, plenilunios y eclipses del sol.
Suspiros de resaca, arcilla y caliza,
liquen y alucinógenos suicidas.
Éstaxis del tiempo plasmándose en pictóricas
reliquias de la tradición humana,
entidades que fluyen en el caótico precipicio del olvido
que abarajan el azar, dictaminando su designo,
que abarajan el azar, dictaminando su designo,
bautizando el hastío con rencor y vergüenza.
Palabras influenciadas por el ciego,
mudo y sórdido ámbito de la existencia,
de un labrado cuerpo corruptible
de un labrado cuerpo corruptible
con la esperanza de la claridad divina,
por la influencia de la sangre de nuestro hermano,
sacrificado en la cruz,
como un cordero ofrendado
para el paladar intolerante y canónico de nuestra creación;
salvándonos de los pecados concebidos,
amparando la existencia.
Somos mortales y como tal erramos infinitamente
sin conocer del todo el camino benévolo del amor,
sin percibir el altruismo, que aclamaron tantos sabios
en sus filántropas creencias, sin conocer desde antes del ayer,
y sin una pizca de tolerancia sobre el perdón otorgado.
Somos el llanto del niño con apetencia,
el grito de la madre desahuciada,
el dolor de la voz velada por las sombras de la civilización,
somos un fragmento imperceptible del polvo de la perfecta creación,
por todo eso y a pesar de todo,
valemos un ínfimo gramo de misericordioso amor…
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