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Fúnebre melodia

FÚNEBRE MELODIA


La escoltamos en entierro sobre fúnebre carroza

empujado por corceles de belleza suntuosa

y mis lágrimas caían aferrado al carruaje,

en sollozos, que por su nombre, la llamaban…


Y la lluvia golpeaba con cellisca rumorosa

en el féretro apagado que portaba a gran hermosa,

mis cabellos se empapaban sin librarme de su lado

en amarga despedida de cuál fue mi ser amado…


Los caballos relinchaban en carroza silenciosa

y mi corazón gritaba ¡Nos veremos, buena esposa!

Y lloraba, y más la amaba,

la llamaba, y más me ahogaba

lastimado en las entrañas de mi tierno corazón.

A mi ángel delicado custodiaba en su letargo

en la bruma compañera de viaje bien amargo,

y su voz creí oír… ¿Dónde estás mi fiel amor?

Preguntó su bello canto,

no fue más que el resurgir de mi mustio y triste llanto.

Traspasamos los portones de sepulcros olvidados

y la muerte la abrigaba con harapos despiadados,

en mis brazos la retuve en un último cariño

sepultada por abrazos que mimaban su figura

mortecina en blanca tez heredera de mi amor

es tu nombre el que yo nombre en mi último suspiro

¡Irene!,

y su voz creí escuchar… ¡Bésame aunque no despierte!

Exclamó su lindo rostro,

la llovizna resbalaba por sus labios salpicados

y fue entonces que besé con un beso de partida

despidiéndome tal vez de mi eterna prometida.


“ Cuentista” 2014

Gran poema, con eso tintes misteriosos que sacuden tus versos.

Un abrazo.
 
y fue entonces que besé con un beso de partida
despidiéndome tal vez de mi eterna prometida.

Que forma tan sublime de despedirse de alguien, cuando uno ama y el otro ya no está, abundan las ausencias en el alma. Me gusto mucho tu poesía.

Saludos
 
Joder, Cuentista, ¡que buena cosecha has tenido! Solo me queda felicitarte y agradecerte que la hayas compartido, es muy buena. El ambiente que creaste, aunado a la lírica (o viceversa) es exquisitamente profundo.

Un placer leerle de nuevo, saludos.
 

FÚNEBRE MELODIA

La escoltamos en entierro sobre fúnebre carroza
empujado por corceles de belleza suntuosa
y mis lágrimas caían aferrado al carruaje,
en sollozos, que por su nombre, la llamaban…


Y la lluvia golpeaba con cellisca rumorosa
en el féretro apagado que portaba a gran hermosa,
mis cabellos se empapaban sin librarme de su lado
en amarga despedida de cuál fue mi ser amado…

Los caballos relinchaban en carroza silenciosa
y mi corazón gritaba ¡Nos veremos, buena esposa!
Y lloraba, y más la amaba,
la llamaba, y más me ahogaba
lastimado en las entrañas de mi tierno corazón.
A mi ángel delicado custodiaba en su letargo
en la bruma compañera de viaje bien amargo,
y su voz creí oír… ¿Dónde estás mi fiel amor?
Preguntó su bello canto,
no fue más que el resurgir de mi mustio y triste llanto.
Traspasamos los portones de sepulcros olvidados
y la muerte la abrigaba con harapos despiadados,
en mis brazos la retuve en un último cariño
sepultada por abrazos que mimaban su figura
mortecina en blanca tez heredera de mi amor
es tu nombre el que yo nombre en mi último suspiro
¡Irene!,
y su voz creí escuchar… ¡Bésame aunque no despierte!
Exclamó su lindo rostro,
la llovizna resbalaba por sus labios salpicados
y fue entonces que besé con un beso de partida
despidiéndome tal vez de mi eterna prometida.

“ Cuentista” 2014


FÚNEBRE MELODIA

La escoltamos en entierro sobre fúnebre carroza
empujado por corceles de belleza suntuosa
y mis lágrimas caían aferrado al carruaje,
en sollozos, que por su nombre, la llamaban…


Y la lluvia golpeaba con cellisca rumorosa
en el féretro apagado que portaba a gran hermosa,
mis cabellos se empapaban sin librarme de su lado
en amarga despedida de cuál fue mi ser amado…

Los caballos relinchaban en carroza silenciosa
y mi corazón gritaba ¡Nos veremos, buena esposa!
Y lloraba, y más la amaba,
la llamaba, y más me ahogaba
lastimado en las entrañas de mi tierno corazón.
A mi ángel delicado custodiaba en su letargo
en la bruma compañera de viaje bien amargo,
y su voz creí oír… ¿Dónde estás mi fiel amor?
Preguntó su bello canto,
no fue más que el resurgir de mi mustio y triste llanto.
Traspasamos los portones de sepulcros olvidados
y la muerte la abrigaba con harapos despiadados,
en mis brazos la retuve en un último cariño
sepultada por abrazos que mimaban su figura
mortecina en blanca tez heredera de mi amor
es tu nombre el que yo nombre en mi último suspiro
¡Irene!,
y su voz creí escuchar… ¡Bésame aunque no despierte!
Exclamó su lindo rostro,
la llovizna resbalaba por sus labios salpicados
y fue entonces que besé con un beso de partida
despidiéndome tal vez de mi eterna prometida.

“ Cuentista” 2014

Me ha encantado este poema tan atrapante! Magistral poema, poeta Cuentista. Me quedo corta en mis aplausos a su excelente pluma.
Felicitaciones. Lo mejor que he leído hoy. Saludos cordiales.
Azalea.
 
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