Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algo emergerà del espejo de agua,
un guijarro lanzado al ras fluctùa;
la rìtmica zambullida tilda tu silueta
y cuando la rosa de los vientos escurra
el rocìo en la colina expandirà el sextil,
adonde la constelaciòn explora pendones.
Nuestras palmas engarzan loas al cielo,
a media luz disloca emblemas del mercurio;
y entonces llega marzo: el retorno singular
de la acrobacia: arabescos de golondrinas
ondulante y andorinas con rapidez pausada.
Sinuoso vaivèn celestial sin alarde predecible.
En arrobo los mirones balbucean:
¡ Oh morocidad del Todopoderoso de los pàjaros!
La soledad atrapa,
me encierra en su guarida
apresa la emociòn de ser a tu lado.
De estar y de no estar.
De ser el presente en la odisea.
Vencido hasta la nàusea.
Errante
serè el vagabundo del cristal avistado,
Serè el jaspe de los fulgores ciegos.
un guijarro lanzado al ras fluctùa;
la rìtmica zambullida tilda tu silueta
y cuando la rosa de los vientos escurra
el rocìo en la colina expandirà el sextil,
adonde la constelaciòn explora pendones.
Nuestras palmas engarzan loas al cielo,
a media luz disloca emblemas del mercurio;
y entonces llega marzo: el retorno singular
de la acrobacia: arabescos de golondrinas
ondulante y andorinas con rapidez pausada.
Sinuoso vaivèn celestial sin alarde predecible.
En arrobo los mirones balbucean:
¡ Oh morocidad del Todopoderoso de los pàjaros!
La soledad atrapa,
me encierra en su guarida
apresa la emociòn de ser a tu lado.
De estar y de no estar.
De ser el presente en la odisea.
Vencido hasta la nàusea.
Errante
serè el vagabundo del cristal avistado,
Serè el jaspe de los fulgores ciegos.
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