Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
1- Ayer, intimado se fugó tu silencio,
las tinieblas desgarraron velos;
la primera curva siguió hasta
la rotonda y la luna persistía sin difuminar.
Ahora, me asfixia el deseo y me ahoga el giro:
es esencial la sed de amar,
el chasquido de tu látigo resuena
como el eco y el camino es oscuro.
Es necesario deplorar el acoso de los sueños,
unas desbocadas figuras tiñendo con el fuego.
2- Ansío tus labios intimados en cien lunas
después, al mirar más allá de las tinieblas,
te distingo en tu carrera, en tu escape de gacela
palpitante del bosque.
Pero ya no creo en tu amor: estas en celo:
es como si carecieras de emoción
al dividirte en un desacuerdo inevitable,
en el pozo muy hondo, no se oye tu voz,
es la fiebre del pantano, donde sucumbes.
¿Acaso ignoras lo esencial?
sucumbiremos unidos.
las tinieblas desgarraron velos;
la primera curva siguió hasta
la rotonda y la luna persistía sin difuminar.
Ahora, me asfixia el deseo y me ahoga el giro:
es esencial la sed de amar,
el chasquido de tu látigo resuena
como el eco y el camino es oscuro.
Es necesario deplorar el acoso de los sueños,
unas desbocadas figuras tiñendo con el fuego.
2- Ansío tus labios intimados en cien lunas
después, al mirar más allá de las tinieblas,
te distingo en tu carrera, en tu escape de gacela
palpitante del bosque.
Pero ya no creo en tu amor: estas en celo:
es como si carecieras de emoción
al dividirte en un desacuerdo inevitable,
en el pozo muy hondo, no se oye tu voz,
es la fiebre del pantano, donde sucumbes.
¿Acaso ignoras lo esencial?
sucumbiremos unidos.
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