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Fue anoche lo se

negor len

Poeta recién llegado
Anoche tuve en mis manos
La luz que tu voz alumbro,
esa perdida espera
que algún día tu llegaras.
Llegaste lo sé,
como una sola luz sorpresiva
alumbrando la soledad de mi campo.
Alimentando el olvido de una arcilla
que sola parecía dormida
sin flores ni cultivos.
Mas anoche fue
La luz de un nuevo día,
La aurora de un despertar enamorado.
Todo fue así, lo sentí
en mi piel campesina
el eco que de ti venia
morena de ojos negros,
Hoy no se que decir?
No sé si tratar de descifrar
cada acorde que de tu boca
resbalo el encanto de unos labios como capullos.
Oh quizá el porque, ese que si levanto
el secreto que dormia en mis pensares.

Fue entonces cuando todo nacio en mi
y luego empeso asi:
Anoche bane mis recuerdos,
en olas que mojan las playas de arica.
Solos salieron esos ayeres
navegantes de espumas Chilenas,
trayendo ese pasado que zarpo de la noche
esa que pernocta en tus pupilas
que pintan la luz de un faro,
residente de ese puerto de ansias.

No sé decirte como…
Si, no lo se decir.
Pero hubo un ritmo que encanto el momento,
aquel que mi oído agrado
como un suave aroma,
desperdigada por cada una de las arenas
que viven,
que duermen en Antofagasta.

Si fue anoche
y la otra misma
cuando descendiendo de una escalera de reflejos,
apareciste sola con tu Andina imagen.
Alumbraste mi soledad,
esa que habita el mesón de los recuerdos,
donde tú eres la inquilina
de la alborada que cosecho
en cada una de las luces
que levantan tus bostezos
perdidos en un abrazo de besos.

Esta vez fue alegre la alegría,
cuando tu voz emergió de los sonidos
emergió trayendo el calor de las caricias,
esas morena que florecen en las arenas,
que duermen tus encantos,
aquellos que pululan como vientos
alegrando las noches de Tarapacá
y besando las auroras de Atacama.

Es asi,
Ahora que tus mejillas tengo en mis manos,
una alegría recojo de tus ojos,
como una propaganda
que anuncia tu existencia,
en este mundo de nubes y azufres.
Eres tú lo sé:
Porque tus labios viven en mis ojos,
como dos pétalos de copihues enamorados.
Tu mujer eres la sonrisa de la distancia,
El anhelo que viaja por correo.
Son tus besos la lluvia de otoño,
Oh él embriago de los vinos de Osorno.

Amada hoy que tus ojos viven en mi,
el patí perro beso aquel,
que solo cruza el futuro de fronteras
como un mapa que enseña el recuerdo de tus ojos,
que me lleva ahi sí,
donde palpita la chimenea de tus caricias
y duerme lo cándido de un secreto,
en ese oleaje amada que parte de tus manos.

Negor Len
 
negor len dijo:
Anoche tuve en mis manos
La luz que tu voz alumbro,
esa perdida espera
que algún día tu llegaras.
Llegaste lo sé,
como una sola luz sorpresiva
alumbrando la soledad de mi campo.
Alimentando el olvido de una arcilla
que sola parecía dormida
sin flores ni cultivos.
Mas anoche fue
La luz de un nuevo día,
La aurora de un despertar enamorado.
Todo fue así, lo sentí
en mi piel campesina
el eco que de ti venia
morena de ojos negros,
Hoy no se que decir?
No sé si tratar de descifrar
cada acorde que de tu boca
resbalo el encanto de unos labios como capullos.
Oh quizá el porque, ese que si levanto
el secreto que dormia en mis pensares.

Fue entonces cuando todo nacio en mi
y luego empeso asi:
Anoche bane mis recuerdos,
en olas que mojan las playas de arica.
Solos salieron esos ayeres
navegantes de espumas Chilenas,
trayendo ese pasado que zarpo de la noche
esa que pernocta en tus pupilas
que pintan la luz de un faro,
residente de ese puerto de ansias.

No sé decirte como…
Si, no lo se decir.
Pero hubo un ritmo que encanto el momento,
aquel que mi oído agrado
como un suave aroma,
desperdigada por cada una de las arenas
que viven,
que duermen en Antofagasta.

Si fue anoche
y la otra misma
cuando descendiendo de una escalera de reflejos,
apareciste sola con tu Andina imagen.
Alumbraste mi soledad,
esa que habita el mesón de los recuerdos,
donde tú eres la inquilina
de la alborada que cosecho
en cada una de las luces
que levantan tus bostezos
perdidos en un abrazo de besos.

Esta vez fue alegre la alegría,
cuando tu voz emergió de los sonidos
emergió trayendo el calor de las caricias,
esas morena que florecen en las arenas,
que duermen tus encantos,
aquellos que pululan como vientos
alegrando las noches de Tarapacá
y besando las auroras de Atacama.

Es asi,
Ahora que tus mejillas tengo en mis manos,
una alegría recojo de tus ojos,
como una propaganda
que anuncia tu existencia,
en este mundo de nubes y azufres.
Eres tú lo sé:
Porque tus labios viven en mis ojos,
como dos pétalos de copihues enamorados.
Tu mujer eres la sonrisa de la distancia,
El anhelo que viaja por correo.
Son tus besos la lluvia de otoño,
Oh él embriago de los vinos de Osorno.

Amada hoy que tus ojos viven en mi,
el patí perro beso aquel,
que solo cruza el futuro de fronteras
como un mapa que enseña el recuerdo de tus ojos,
que me lleva ahi sí,
donde palpita la chimenea de tus caricias
y duerme lo cándido de un secreto,
en ese oleaje amada que parte de tus manos.

Negor Len

esta lindo tu poema
 
Ciertas noches dejo que mi mente escape,
al volver de aquellos ayeres que vuelan en mi mente.
Ciertas noches si, sola te apareces como colores
que solo divierten la soledad de mi pasado.
Ciertas noches yo se, una a una te encuentro llegando
en ese camino, al pueblo de mis memorias.
Mas cuando la mañana llega,
sola tu... Sí tú: de los vapores apareces
entibiando el despertar de mis madrugadas.
Acaso no sabes que té extraño,
te buscare en él limite del sueño
o te hallare cantándole a la luna.
Esas palabras tuyas llegaron en un vuelo,
de esos nocturnos que se desprenden de las estrellas.
Llegaron como un aliciente,
Suave, tierno, lleno de caricias digamos; esas,
que solas se desprenden como besos de tus manos.
Te vi vistiéndote con los trajes de la noche,
pintados en recuerdos de cobre
desprendiendo tu encanto en el camino de las nubes.
Robo tus palabras, esas que habitan en un paraíso eterno,
aquel donde podamos juntos de la mano
inventar las sonrisas,
esas que de noche arriban a mi mente,
como un abrazo que se duerme en mis memorias.

Negor Len
 
En verdad fuimos

No se que pase, si mi pluma resbalo,
en una sandia amarilla?
Lo sabré cuando su piel toque,
y le sienta asi,
como el fresco de tus labios titilantes.

Jugare mi boca en su carnaza,
y asi sentiré el retozo loco
de tu boca en mi boca.

Hundiré mis caminantes dedos,
en el retoño de su verde tronco
y asi olvidare el miedo que en mi se ahoga.

¡Ah sandia inmensa en el mundo de los jugos!
¡Ah mujer pequeña pero soberbia en delicias!

¡Sabes! Quiero huir de tu red sexual,
porque sé que cuando estoy en ti,
todo yo, llego a lo mucho
para caer, como un no se en el final.

Adoro el eclipse de nuestro rato.
Amo el desconcierto que sorprende al sexo.
Te amo en el vivo sexo, pequeña
no me importa el sin embargo de la gente.

Hoy, a mi llego el ayer de una tarde,
Llego dentro el fresco del otoño,
aquel que rodó en la muerte de las hojas,
y fui yo quien agarrado del viento y sus manos,
corrí dentro aullidos y lagrimas perdidas.

En verdad que fuimos dos.
En verdad que fuimos uno.
En verdad que fuimos, la luz y una mirada.

Tu y ayer,
una llave a mis sonrisas.


Negor Len
 
Ayer sufrí la pena del viento,
le sufrí, como sonrisa dentro la misma muerte.
Salió y vino como una tarde de reflejos fúnebres,
como campana en el ocaso triste.
Sentado yo estaba, dentro la soledad humana
respirando el silencio y un cavilar perdido.

Fue asi que abrí las puertas del alma,
para sentar las letras en remolinos
esas que nostálgicamente abatieron,
cada momento que aparece en el camino.
Y heme aquí con el sonido brotando,
como borbotones que alimentan mi pluma.

No se llorar las distancias,
¿Por qué? No lo sé aun,
quizá en la vida he perdido lo desconocido
y por eso sufro del viento
que siempre camina trayendo la distante pena,
a mi mundo calendario de olvidos.

Muchas veces, muchas si,
nade dentro mareas humildes
braceando como loco desesperado,
en la frialdad de aguas sociales.
Trepe después de bogar la playa soñada,
Lugar donde arañe el descanso de vida.

¡Oh, cuanto no he visto en las frutas colgadas!
Jugos, colores y una esperanza adorada.

Cuando camino me siento en el viento,
como piedra rodando hacia el tiempo.
Me miro en el agua y salgo sonriendo,
para besar las flores que adornan la vida.
Una batalla prisionera a mi manera.

Ahí, y en el corazón volverme un niño perdido,
uno que de amor, no comprende la palabra.

Cuanto más no quisiera yo hablar,
contar pero cada vez me enredo mas;
Mejor me largo de las palabras
y asi partiré a dormir contento...
Me largo, contento me largo, contento...

Negor Len
 
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