danie
solo un pensamiento...
Mirad el viejo manuscrito,
los versos de sombras y apologías de amor,
mirad sobre el ojo preciso de la crítica,
sobre la escama de una prosaica vida
y su dolor que se escondió detrás
de una coraza funesta de vicio y pasión.
Mirad ese epitafio que lo nombra con mayúsculas,
gritando a los imperecederos vientos, Edgar Allan Poe,
mostrando la sombra de una historia que trajo un albor
en la opaca noche, un trozo de cecina
para la hambrienta gramática y la poesía.
Mirad al inventor de pesadillas
que hizo de sus venablos
la desnudes de vuestros hábitos, de su laceración y agonía
el júbilo de una lección inmaculada y sombría.
Notad y sentid su brizna, su flujo de paroxismo
y su sortilegio, pócima mística de la lengua de los muertos,
contemplad los crímenes de la calle Morgue,
las apocalípticas visiones de Eiros y Charmion,
respirad el ocultismo de sus amadas Berenice, Ligeia y Morella.
Juzgad las confesiones de un corazón delator,
viajad hacia las profundidades del Maelstrón,
mirad de frente a la máscara de la muerte roja
y por último pernoctad en el regazo de ese gato negro
que os vigila con su único ojo.
Exorcicen sus almas y excomulguen los lamentos,
solamente es magia que cincela a las quiméricas mentes.
solamente son letras que desgranan los icebergs
de la hecatombe negra, la tinta eterna
que devuelve la blasfemia al cielo.
los versos de sombras y apologías de amor,
mirad sobre el ojo preciso de la crítica,
sobre la escama de una prosaica vida
y su dolor que se escondió detrás
de una coraza funesta de vicio y pasión.
Mirad ese epitafio que lo nombra con mayúsculas,
gritando a los imperecederos vientos, Edgar Allan Poe,
mostrando la sombra de una historia que trajo un albor
en la opaca noche, un trozo de cecina
para la hambrienta gramática y la poesía.
Mirad al inventor de pesadillas
que hizo de sus venablos
la desnudes de vuestros hábitos, de su laceración y agonía
el júbilo de una lección inmaculada y sombría.
Notad y sentid su brizna, su flujo de paroxismo
y su sortilegio, pócima mística de la lengua de los muertos,
contemplad los crímenes de la calle Morgue,
las apocalípticas visiones de Eiros y Charmion,
respirad el ocultismo de sus amadas Berenice, Ligeia y Morella.
Juzgad las confesiones de un corazón delator,
viajad hacia las profundidades del Maelstrón,
mirad de frente a la máscara de la muerte roja
y por último pernoctad en el regazo de ese gato negro
que os vigila con su único ojo.
Exorcicen sus almas y excomulguen los lamentos,
solamente es magia que cincela a las quiméricas mentes.
solamente son letras que desgranan los icebergs
de la hecatombe negra, la tinta eterna
que devuelve la blasfemia al cielo.