Isidora_Luna
Poeta recién llegado
Cuando el pensar no nace en la palabra,
sino en la fiebre —
de una noche sin nombre
donde el alma tiembla sin testigos.
Cuando sientes que tu alma torcida ve un amanecer
que luego no recuerda,
cruzando puentes que crujen como huesos
sobre ríos que no fluyen: devoran.
El tiempo —dicen— es sabio.
Pero a veces es solo un carcelero
con manos suaves y ojos vacíos,
que nos enseña a amar lo que huye
porque entendió que quedarse...
es solo otra forma de pudrirse bonito.
No hay respuestas eternas.
Solo un murmullo entre dos abismos.
Y si hay suerte —si el caos quiere—
encontrarás una pregunta que dolerá para siempre;
una que se clave en tu pecho
como un clavo oxidado,
justo en el centro del alma.
_____________Isidora Luna.
sino en la fiebre —
de una noche sin nombre
donde el alma tiembla sin testigos.
Cuando sientes que tu alma torcida ve un amanecer
que luego no recuerda,
cruzando puentes que crujen como huesos
sobre ríos que no fluyen: devoran.
El tiempo —dicen— es sabio.
Pero a veces es solo un carcelero
con manos suaves y ojos vacíos,
que nos enseña a amar lo que huye
porque entendió que quedarse...
es solo otra forma de pudrirse bonito.
No hay respuestas eternas.
Solo un murmullo entre dos abismos.
Y si hay suerte —si el caos quiere—
encontrarás una pregunta que dolerá para siempre;
una que se clave en tu pecho
como un clavo oxidado,
justo en el centro del alma.
_____________Isidora Luna.